Un innovador proyecto de la Universidad Andrés Bello busca desarrollar un chicle funcional que mejore el rendimiento cognitivo y facilite la administración de fármacos. Este avance, liderado por el Dr. Sebastián Espinoza del Instituto de Tecnologías para la Innovación en Salud y Bienestar (ITiSB), se basa en la premisa de que la masticación tiene efectos medibles sobre el cerebro, respaldados por evidencia científica.
El equipo de investigación está trabajando en la formulación óptima del chicle, considerando aspectos como el volumen, la dureza y las características mecánicas, con el objetivo de maximizar los beneficios cognitivos asociados a la masticación. Según la Dra. Carla Taramasco, directora del ITiSB, este dispositivo no solo potencia la actividad cognitiva, sino que también puede integrar medicamentos o estimulantes, ofreciendo alternativas a los formatos tradicionales en salud y bienestar.
Los efectos cognitivos del chicle se explican a través de tres mecanismos principales. Primero, se ha observado un aumento del flujo sanguíneo hacia áreas del cerebro relacionadas con funciones ejecutivas, especialmente en las regiones frontales. En segundo lugar, la masticación promueve la liberación de antioxidantes endógenos, que ayudan a proteger contra el deterioro cognitivo. Por último, se ha identificado que la masticación puede modular las oscilaciones cerebrales, organizando la actividad neuronal en patrones rítmicos que mejoran la eficiencia en tareas cognitivas.
Este hallazgo sugiere que la masticación podría ser un mecanismo clave en la regulación del rendimiento mental, con aplicaciones potenciales en diversos ámbitos, como la educación, el trabajo en turnos y sectores críticos como la minería y la salud, donde la atención sostenida es esencial. Un enfoque particular del proyecto es la población mayor, donde la pérdida de funcionalidad masticatoria y el deterioro cognitivo suelen avanzar de manera paralela. El chicle funcional se presenta como una intervención accesible y no invasiva que podría contribuir a la conservación del estado cognitivo en adultos mayores.
El carácter no farmacológico de esta propuesta también es significativo, ya que evita los efectos secundarios asociados a los estimulantes tradicionales, como alteraciones del sueño o fluctuaciones de energía. Además, el proyecto abre nuevas posibilidades en la administración de fármacos, ya que la mucosa oral permite una absorción rápida y directa, lo que podría mejorar la eficacia y adherencia a los tratamientos. Espinoza destacó que “la solución no solo permite administrar medicamentos de una manera más eficiente, mejorando su absorción, sino que además incorpora un componente de estimulación cognitiva a través de la masticación”.
El equipo de investigación ha comenzado el proceso de protección intelectual de esta invención, un paso crucial para su futura transferencia y escalamiento comercial. Este avance en la ciencia y la salud podría tener un impacto significativo en la forma en que se abordan tanto el rendimiento cognitivo como la administración de tratamientos médicos.

