El 19 de abril se conmemora el Día Mundial de la Cefalea, y especialistas advierten sobre las diversas causas que pueden estar detrás de este dolor, que a menudo es ignorado por quienes lo padecen. Entre los factores que contribuyen a la aparición de cefaleas se encuentran la deshidratación provocada por altas temperaturas, la apnea del sueño, la migraña infantil exacerbada por el uso de pantallas y la necesidad de corrección visual.
El doctor Daniel Andreu, neurólogo de la Clínica Santa María, señala que “las altas temperaturas pueden producir cefalea o dolor de cabeza por mecanismos como la deshidratación o la vasodilatación, y la cefalea puede ser síntoma de una insolación”. Además, los pacientes que sufren de cefaleas primarias, como la migraña, la cefalea tensional y la cefalea en racimos, son particularmente susceptibles a los cambios de temperatura, que pueden desencadenar o agravar un episodio de dolor.
Otro factor relevante es la calidad del sueño. La doctora Lilian Brunetto, neuróloga especialista en cefaleas de la Clínica Dávila, explica que “un paciente con apnea del sueño puede desarrollar este dolor por el mal descanso, la tensión muscular cervical y condiciones asociadas como hipertensión u obesidad”. También advierte que quienes se despiertan con malestar, especialmente si es de origen cervical, pueden confundir el problema con la almohada, cuando en realidad el dolor puede estar relacionado con el nervio.
El doctor Juan Pablo Betancur, neurólogo de la Clínica Biobío, enfatiza la importancia de buscar atención médica cuando el dolor es severo, persistente o se presenta junto a otros síntomas como fiebre, rigidez de cuello, confusión, problemas de visión o debilidad.
En el caso de los niños y adolescentes, el uso prolongado de pantallas se ha identificado como un desencadenante significativo de cefaleas. La doctora Paola León, neuróloga infantil de la Clínica Dávila Vespucio, describe que la migraña en esta población suele manifestarse con dolor punzante o pulsátil, acompañado de náuseas, vómitos, fotofobia, fonofobia, palidez y la necesidad de interrumpir actividades para descansar. Este tipo de cefalea puede ser muy invalidante, generando ausentismo escolar, estrés y ansiedad.
Además, el portal de salud de la Clínica Alemana advierte sobre otros factores que pueden provocar cefaleas, como problemas de visión no corregidos. “Forzar la vista para leer o mirar pantallas puede generar tensión ocular y, como consecuencia, molestias”, indica el sitio. El estrés emocional, derivado de la presión académica, conflictos familiares o preocupaciones sociales, también puede ser un desencadenante. Asimismo, ciertas comidas, especialmente cuando se combinan con estrés, falta de sueño o escasa actividad física, pueden contribuir a la aparición de cefaleas. Entre estos alimentos se encuentran el chocolate, queso, embutidos, pescado ahumado, edulcorantes artificiales y preparaciones con glutamato sódico, comúnmente presentes en la comida peruana y china.
La doctora León subraya que la cefalea infantil requiere una evaluación médica, especialmente si se trata de un primer episodio, si cambia su patrón habitual o si se acompaña de síntomas de alarma.

