Las tensiones entre Estados Unidos y Cuba han resurgido con fuerza, especialmente bajo la administración del presidente Donald Trump, quien ha manifestado su interés en una posible intervención militar en la isla. En un informe reciente, el Pentágono ha reactivado sus planes para una acción militar, lo que fue reconocido por el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, quien afirmó que “es probable” que se produzca tal intervención.
Trump ha sido explícito en sus intenciones hacia Cuba, señalando que el país caribeño podría ser el siguiente objetivo de su política exterior tras abordar la situación en Irán. En sus declaraciones, el presidente estadounidense expresó: “Creo que tendré el honor de tomar Cuba. Sería genial. Es un gran honor”. Estas afirmaciones han sido respaldadas por su secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha abogado por un cambio de régimen en la isla, argumentando que “la economía de Cuba necesita cambiar, y esa economía no puede cambiar a menos que también cambie su sistema de gobierno”.
Históricamente, Estados Unidos ha intentado ejercer control sobre Cuba desde hace más de un siglo, incluyendo un fallido intento de compra en 1848. La relación se deterioró tras la revolución de 1959, que llevó al embargo total impuesto por el presidente John F. Kennedy en 1962. Aunque ha habido intentos de acercamiento durante las administraciones de Jimmy Carter y Barack Obama, la postura de Trump marca un regreso a una política más agresiva.
El historiador Michael Zeuske, de la Universidad de Bonn, comentó sobre la complejidad de la situación, afirmando que “Cuba es un hueso muy duro de roer” en términos de liderazgo y control territorial. La situación en la isla es crítica, con un descontento generalizado entre la población debido a la crisis económica y los constantes cortes de electricidad, lo que ha llevado a muchos jóvenes a considerar la emigración.
En el contexto actual, Trump ha experimentado un aumento en su confianza internacional tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y victorias políticas en otros países de América Latina. Sin embargo, su enfoque hacia Cuba sigue siendo objeto de debate, con informes que indican que las negociaciones con la isla están siendo lideradas por Marco Rubio, quien también ha presionado por una intervención en Venezuela.
Recientemente, una encuesta del Miami Herald reveló que un 79% de los cubanoamericanos en Miami Dade apoya una intervención militar en Cuba, lo que incluye un 36% que estaría a favor de derrocar al gobierno actual. Esta situación se complica por la declaración de Estados Unidos de que Cuba es un promotor del terrorismo y una amenaza potencial.
La analista cubana Vivian Salama ha señalado que los intereses comerciales y económicos son el principal motor detrás de las acciones de Trump, más que un enfoque ideológico. Según Salama, el objetivo del presidente sería establecer un gobierno cubano más alineado con los intereses estadounidenses, lo que facilitaría la inversión en la isla.

