El envejecimiento humano es un proceso complejo que puede ser evaluado a través de diversas pruebas que analizan la salud física y funcional de las personas. Recientemente, se ha comenzado a investigar la fuerza de agarre como un posible biomarcador del envejecimiento, lo que podría ofrecer información valiosa sobre la salud actual y futura de un individuo. Según un estudio, “hay evidencia adecuada para apoyar el uso explicativo o predictivo de resultados específicos en la función generalizada”.
Relación entre fuerza de agarre y salud
La fuerza de agarre se ha relacionado con varios factores de salud, incluyendo la densidad mineral ósea, el riesgo de fracturas, caídas, y condiciones como la enfermedad nutricional, la carga de comorbilidades, la cognición, la depresión y la calidad del sueño. El autor del estudio, Richard W. Bohannon, del Departamento de Fisioterapia de la Universidad Campbell en Lillington, Carolina del Norte, EE. UU., destacó la importancia de estos hallazgos en la evaluación de la salud de las personas mayores.
Envejecimiento y salud inmunológica
El doctor Ardeshir Hashmi, especialista en medicina geriátrica, comentó a The Cleveland Clinic que “las personas que mantienen un estilo de vida activo envejecen más lentamente”. Este estilo de vida puede ayudar a retrasar el proceso de inmunosenescencia, que es el deterioro de las defensas inmunitarias asociado al envejecimiento. Además, puede mejorar la capacidad de las personas para prevenir enfermedades y la fragilidad.
Síndrome de fragilidad
El sindrome de fragilidad es una condición que afecta a muchos adultos mayores y se caracteriza por la debilidad muscular, la pérdida de peso y la mala nutrición. Estos factores pueden condicionar que una persona tenga una disminución en sus capacidades funcionales. Alejandro Amarilla (MP 2682), médico cardiólogo e integrante de la Federación Argentina de Cardiología (FAC), explicó que esta progresión puede hacer que el adulto mayor dependa cada vez más de la ayuda de terceros, aumentando su vulnerabilidad y generando un entorno emocional adverso.
Evaluación de la fuerza de agarre
Un estudio realizado como parte del Proyecto Sarcopenia de la Fundación de Institutos Nacionales de Salud buscó identificar puntos de corte que distinguen la movilidad, definida como una velocidad de marcha inferior a 0,8 m/s. Para medir la fuerza de agarre, se utilizó una herramienta llamada dinamómetro, que mide cuán fuerte puede apretar una persona. Los resultados indicaron que una persona se considera débil si su fuerza de agarre es inferior a 26 kg en hombres y 16 kg en mujeres. Otro estudio de 2018 reveló que la media de fuerza de agarre varió entre 49,7 kg en el grupo dominante de 25 a 29 años y 18,7 kg en mujeres de 75 a 79 años.
Recomendaciones para mejorar la fuerza de agarre
Desde la FAC, se recomienda que las personas consulten a un profesional de la salud para realizar sencillos tests que determinen su estado físico y que comiencen a trabajar en su recuperación. “El ejercicio frecuente puede revertir así la calidad de vida”, concluyó Amarilla. Además, se sugiere que las personas disminuyan su peso corporal en alrededor de un 50% y realicen ejercicios como levantamientos de pesas rusas y peso muerto para fortalecer la fuerza de agarre. También se recomienda jugar con una pelota de squash durante unos diez minutos al día, dos veces al día, o utilizar mangos diseñados para ser apretados.
El doctor Amarilla enfatizó que es importante ejercitarse, pero sin exagerar, y que “en cualquier ejercicio que implique soportar peso, hay que tener cuidado de no sobrecargar la columna ni las rodillas”. No es necesario dedicar horas todos los días, ya que “las investigaciones nos indican que 10 minutos pueden marcar la diferencia”. Además, seguir una dieta saludable y dormir lo suficiente son aspectos necesarios para mantener una buena salud a medida que se envejece. “Comer bien y concentrarse en obtener suficiente proteína es importante para el envejecimiento”, concluyó el doctor.
Es fundamental cuidar los músculos y la salud en general para enfrentar el proceso de envejecimiento.

