En la madrugada del 24 de abril, un accidente de tránsito en Santiago dejó como saldo la muerte de una joven colombiana tras ser impactada por un vehículo conducido por un carabinero dado de baja.
El incidente ocurrió en la intersección de Tarapacá con San Francisco, en el centro de la capital chilena, cuando el exuniformado, que se encontraba en compañía de otros funcionarios de civil, colisionó con un automóvil de aplicación. Como resultado del choque, una pasajera, identificada como María Alejandra Flores Rodríguez, de 20 años y originaria de Medellín, Colombia, fue eyectada del vehículo. A pesar de ser trasladada a la Posta Central en estado crítico, se confirmó su fallecimiento horas después.
Tras el accidente, el conductor y sus acompañantes abandonaron el lugar sin prestar asistencia a la víctima. Posteriormente, el carabinero se presentó en la Duodécima Comisaría de San Miguel para reportar un supuesto intento de robo de su vehículo. Sin embargo, esta versión fue rápidamente desestimada por el funcionario que recibió la denuncia, quien observó que el excarabinero presentaba evidentes signos de ebriedad. El fiscal Felipe Olivari indicó que el imputado fue detenido por conducción en estado de ebriedad con resultado de lesiones graves y por darse a la fuga tras el accidente.
Antes del trágico suceso, el carabinero y sus acompañantes habían estado en un night club del centro de Santiago, donde se negaron a pagar una cuenta de aproximadamente $30 mil. Tras un control de identidad realizado por Carabineros en el lugar, se confirmó que la cuenta había sido saldada, lo que permitió que los involucrados quedaran en libertad. Sin embargo, minutos después, ocurrió el fatal accidente.
El carabinero fue formalizado por conducción en estado de ebriedad con resultado de muerte y por darse a la fuga, y el tribunal decretó su prisión preventiva. Además, Carabineros ha iniciado un proceso administrativo para dar de baja al funcionario y a los otros implicados en el incidente. La ministra de Seguridad, Trinidad Steiner, enfatizó que este caso es excepcional y reafirmó la política de “tolerancia cero” ante este tipo de conductas.
María Alejandra Flores Rodríguez había llegado a Chile hace tres años y estaba estudiando para convertirse en DJ, mientras trabajaba como maquilladora y manicurista para mantener a su familia, siendo la principal sustentadora de sus dos hermanos menores.

