Un juez estadounidense ha convocado una audiencia para evaluar si un presidente en funciones puede demandar al gobierno federal, en el contexto de una demanda presentada por Donald Trump contra el Servicio de Impuestos Internos (IRS) por un monto de 10.000 millones de dólares.
La demanda fue interpuesta en enero por Trump, junto con sus hijos mayores, Eric y Donald Jr., así como la empresa familiar. En el documento legal, los demandantes argumentan que el IRS no cumplió con su deber de proteger las declaraciones de impuestos confidenciales de la familia Trump, las cuales, según ellos, fueron filtradas a la prensa, causando daños a sus negocios.
La jueza Kathleen Williams, quien está a cargo del caso, ha señalado que, aunque Trump presenta la demanda a título personal, su posición como presidente y la naturaleza de los demandados, que son entidades bajo su dirección, complican la situación. La jueza ha programado una reunión con los abogados involucrados para el 27 de mayo, donde se discutirá esta cuestión legal.
La controversia se origina en filtraciones de documentos fiscales que ocurrieron entre 2019 y 2020, perpetradas por un exempleado del IRS, Charles ‘Chaz’ Littlejohn, quien se declaró culpable de haber divulgado las declaraciones y actualmente cumple una condena de cinco años de prisión. En 2020, el New York Times reveló que Trump había pagado solo 750 dólares en impuestos federales sobre la renta en 2016 y 2017, y no había pagado impuestos en 10 de los 15 años anteriores, lo que generó un intenso debate sobre su situación fiscal.
La demanda de Trump se enmarca en un contexto de creciente escrutinio sobre su historial fiscal y la transparencia de sus finanzas personales, un tema que ha sido recurrente en su carrera política.

