La escasez de efectivo en los bancos de Cuba ha llevado a largas filas de personas, especialmente ancianos, que esperan horas para retirar su dinero.
En Cuba, la crisis económica se ha agudizado con la falta de corriente eléctrica y combustible, lo que ha provocado que los ciudadanos, en su mayoría personas mayores, se agolpen desde la madrugada en las sucursales bancarias. Las restricciones para retirar efectivo, junto con problemas en los canales digitales debido a los apagones, han incrementado la desesperación de los cubanos que buscan acceder a su dinero.
Manolo Humberto Artola, un habanero de 81 años, expresó su frustración: “¿Por qué los ancianos para cobrar, de cualquier nivel que seamos, pasamos tanto trabajo?” Artola, quien ha tenido que esperar entre cuatro y seis horas para obtener su jubilación, camina dos kilómetros en la oscuridad hacia el banco, enfrentando la incertidumbre de si podrá conseguir el efectivo que necesita.
Mario Navarro, de 79 años, también comparte su experiencia: “Yo me tengo que levantar a las tres de la mañana para coger un buen turno en el banco cada vez que necesito cobrar mi jubilación, que son unos 6.000 pesos” (aproximadamente 13 dólares). Navarro, que no utiliza aplicaciones móviles para pagos, se siente abrumado por la situación, especialmente considerando que una de cada cuatro personas en Cuba tiene más de 60 años, lo que convierte al país en uno de los más envejecidos de América.
La situación se complica aún más por la inflación, que ha multiplicado los precios por 4,6 desde 2022, según cifras oficiales. Un estudio independiente reveló que una pareja necesita al menos 45.000 pesos al mes solo para cubrir gastos básicos.
Desde agosto de 2023, el gobierno cubano limitó la retirada máxima de efectivo a 5.000 pesos, aunque muchas sucursales han tenido que reducir esta cantidad temporalmente por falta de disponibilidad. Esta medida forma parte de un plan de “bancarización” que busca limitar las operaciones en efectivo para controlar la inflación, pero ha sido objeto de críticas y cuestionamientos.
La falta de confianza en el sistema bancario ha llevado a muchos negocios privados a preferir el efectivo, a pesar de las multas que podrían enfrentar por ello. Recientemente, el Banco Central de Cuba lanzó un plan piloto para pagar a jubilados y pensionados en establecimientos privados, aunque esta opción aún no es ampliamente conocida. Doraida González, de 77 años, quien lleva tres horas esperando su pensión, comentó: “No sabía que existía, preguntaré ahora al entrar al banco”.

