Estados Unidos ha incorporado a su arsenal militar el Comet, un buque no tripulado de 13 metros desarrollado por BlackSea Technologies, que puede alcanzar velocidades de hasta 80 kilómetros por hora en mar abierto y transportar cargas de hasta 10.000 libras. Este dron ya se encuentra en fase de pruebas de combate bajo la supervisión de altos mandos del Pentágono, según informa Interesting Engineering.
El Comet se distingue no solo por su velocidad, sino también por su versatilidad. Fabricado en aluminio y equipado con motores Volvo D6, su diseño modular permite reconfigurarlo para diversas misiones, incluyendo el transporte de suministros a zonas de alto riesgo, la guerra antisubmarina, la vigilancia electrónica y la eliminación de minas explosivas, todo de manera autónoma. BlackSea Technologies ha adaptado un diseño de casco con 20 años de historial operativo para satisfacer las necesidades del combate moderno.
El sistema de armamento del Comet incluye un lanzamisiles de doble riel, con interceptores listos para disparar de inmediato. Un sensor electroóptico montado en la proa guía cada proyectil, permitiendo al Comet derribar drones, helicópteros y aeronaves enemigas que operen a baja altura. La empresa ha afirmado que el prototipo fue fabricado en un mes, aunque no ha especificado si el diseño fue creado desde cero o se basó en plataformas existentes.
La importancia del desarrollo del Comet radica en su capacidad para reducir la exposición de las tripulaciones en misiones de alto riesgo. Al delegar el contacto directo con fuerzas enemigas a sistemas autónomos, las flotas tripuladas pueden operar a mayor distancia y con menor riesgo de ser atacadas. Además, el Comet puede escoltar embarcaciones de gran valor o patrullar fronteras marítimas de manera continua, sin las limitaciones que impone la fatiga de una tripulación humana. Su bajo costo de producción y facilidad de reparación son factores que, según BlackSea Technologies, lo hacen escalable para un despliegue masivo.
El Comet se suma a una tendencia creciente en las marinas occidentales de incorporar sistemas no tripulados, con el objetivo de reducir costos y riesgos humanos en zonas de conflicto. Si las pruebas del Pentágono validan su desempeño, es probable que se convierta en un elemento habitual en las operaciones navales de Estados Unidos en los próximos años.

