La expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, presentó su candidatura a la secretaría general de la ONU ante la Asamblea General, instando a no aceptar la desesperanza.
Este martes, Bachelet se dirigió a los representantes de los 193 Estados miembros de la ONU, donde expresó su agradecimiento a los gobiernos de Brasil y México por su apoyo en su postulación. En su discurso, la exmandataria se mostró “muy conmovida por la confianza que han depositado en mí en este momento de peligro y desesperanza”.
Durante su intervención, Bachelet destacó el papel de la comunidad internacional en la restauración de la paz y la democracia en Chile, afirmando: “La presión internacional y la solidaridad en el mundo ayudó a restablecer la paz y la democracia en mi patria. Cuando necesitábamos, desesperadamente, la esperanza, el mundo la ofreció”.
Bachelet, quien fue elegida dos veces presidenta de Chile y ha ocupado cargos significativos en el ámbito internacional, como directora ejecutiva de ONU Mujeres y alta comisionada de Derechos Humanos, subrayó su experiencia en la defensa de los derechos humanos y el liderazgo práctico. “En casi veinte años de vida pública, tanto en la esfera nacional como internacional, he unido la defensa de los principios humanos con liderazgo realista y práctico. La paz y el desarrollo exigen este equilibrio”, afirmó.
La expresidenta también hizo hincapié en la necesidad de recuperar el diálogo y la cooperación multilateral, elementos que considera fundamentales para el futuro de la organización. “Las deliberaciones y la cooperación multilateral han sido la plataforma funcional sobre la que se construyó esta organización y siguen siendo el puente hacia el futuro”, indicó.
Uno de los puntos centrales de su discurso fue la propuesta de modernizar la ONU, enfatizando la importancia de centrarse en resultados sostenibles y verificables. “Necesitamos unas Naciones Unidas modernas centradas en resultados reales, sostenibles y verificables, como, por ejemplo, eficacia en la gestión, coherencia y un liderazgo de confianza”, señaló.
Bachelet también destacó el papel único de la ONU como un espacio donde todas las naciones pueden dialogar, independientemente de su tamaño o poder. “Naciones Unidas sigue siendo el único lugar en la Tierra en donde toda nación, grande o pequeña, poderosa o vulnerable, puede hablar con las otras naciones. Una casa en donde todas las voces comparten el mismo tejado; ese diálogo universal es lo que hay que proteger y lo que hay que poner en operación”, expresó.
Para concluir su intervención, Bachelet lanzó un mensaje de esperanza, instando a los presentes a optar por la cooperación y la dignidad humana. “No aceptemos la desesperanza, todo lo contrario. Hay que optar por la esperanza, la reparación y anticipación, y todos tenemos que dar el valor de cooperar para que el mundo vuelva a prosperar, vivir en paz y garantizar la dignidad humana de todos. He ahí mi visión para el renovado futuro de las Naciones Unidas que presento ante ustedes el día de hoy”.
