La contaminación lumínica nocturna podría aumentar el riesgo de Alzheimer en personas de mediana edad, según un estudio reciente de la Universidad Rush.
Las investigaciones recientes han revelado que la exposición a la contaminación lumínica nocturna puede estar relacionada con un aumento en el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, especialmente en personas de mediana edad. Este hallazgo proviene de un estudio publicado en la edición de septiembre de 2024 de la revista Frontiers in Neuroscience, donde se examinaron diversos factores que contribuyen a la prevalencia de esta enfermedad neurodegenerativa.
El estudio, liderado por Robin Voigt-Zuwala, profesor asociado en el Centro Médico de la Universidad Rush en Chicago, analizó mapas de contaminación lumínica de los 48 estados contiguos de Estados Unidos y los comparó con datos nacionales sobre la incidencia de la enfermedad de Alzheimer. Los investigadores encontraron que la exposición a la luz artificial durante la noche está asociada positivamente con la prevalencia de la enfermedad, especialmente en personas menores de 65 años. Voigt-Zuwala comentó: “Mostramos que hay una asociación positiva entre la prevalencia de Alzheimer y la exposición a la luz nocturna”.
La investigación también destacó que, aunque la enfermedad de Alzheimer se vincula comúnmente con factores de riesgo conocidos como el abuso de alcohol, problemas renales, depresión y obesidad, la contaminación lumínica representa un factor ambiental modificable que podría tener un impacto significativo en el desarrollo de la enfermedad. Voigt-Zuwala añadió que “la luz nocturna podría ser un factor ambiental importante en la enfermedad de Alzheimer”.
Los resultados del estudio sugieren que los jóvenes pueden ser particularmente vulnerables a los efectos negativos de la exposición a la luz durante la noche, aunque los mecanismos exactos detrás de esta susceptibilidad aún no están claros. Los investigadores teorizan que la genética puede desempeñar un papel en cómo una persona responde a factores estresantes biológicos, lo que podría explicar su vulnerabilidad a la luz artificial. Voigt-Zuwala indicó que “además, son propensas a vivir en entornos urbanos, donde los estilos de vida pueden aumentar la exposición a la luz nocturna”.
Dada la naturaleza de estos hallazgos, se sugiere que las personas, especialmente aquellas que viven en áreas con alta contaminación lumínica, consideren limitar su exposición a luces brillantes durante la noche. Voigt-Zuwala recomendó que “los cambios fáciles de implementar incluyen el uso de cortinas opacas o máscaras para los ojos al dormir”. También se destacó la importancia de reducir la luz azul dentro del hogar, ya que esta puede afectar la calidad del sueño. La instalación de atenuadores de luz en el hogar también se mencionó como una medida útil para mitigar la exposición a la luz artificial.
La National Geographic Society proporciona más información sobre la contaminación lumínica y sus efectos en la salud.

