El presidente de Colombia, Gustavo Petro, llegó a Washington para reunirse con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en un encuentro que busca restablecer la relación bilateral tras un año de tensiones.
La reunión está programada para el martes y se produce en un contexto de fricciones diplomáticas que comenzaron a disminuir en las últimas semanas. Las tensiones entre ambos gobiernos se intensificaron a raíz de desacuerdos sobre la política migratoria y la lucha contra el narcotráfico. En particular, la crisis se desató en enero de 2025, cuando Petro impidió la entrada a dos vuelos de migrantes provenientes de Estados Unidos, denunciando un “trato indigno” hacia los colombianos. Este incidente casi provoca una guerra arancelaria entre los dos países, aunque se resolvió rápidamente, dejando secuelas en una relación históricamente sólida.
Antes de su reunión oficial, Petro inició una agenda de contactos en Estados Unidos, comenzando con una entrevista con John McNamara, representante de negocios de EE.UU. en Colombia. A través de su cuenta de X, el presidente colombiano también convocó a una movilización en Bogotá para el mismo día de su encuentro con Trump, en la que instó a los ciudadanos a defender la democracia y la paz en el país. Esta convocatoria se alinea con un llamado previo del senador Iván Cepeda, candidato presidencial del Pacto Histórico, quien también instó a manifestarse en la capital.
La agenda de Petro en Estados Unidos incluye actividades políticas, académicas y empresariales, así como encuentros con la comunidad colombiana. Además, se reunirá con congresistas para fortalecer el diálogo político y legislativo entre ambos países. Este viaje es significativo, ya que el mandatario colombiano recibió un visado especial tras la cancelación de su visa por parte del Departamento de Estado estadounidense, debido a su inclusión en la “lista Clinton”.
La reunión entre Petro y Trump se produce en un momento crítico, ya que las diferencias en materia migratoria y la cooperación en la lucha contra el narcotráfico han sido puntos de fricción. También se han presentado desacuerdos sobre la política estadounidense hacia Venezuela, especialmente tras los recientes ataques en Caracas que resultaron en la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Este encuentro presidencial es un paso hacia la recomposición de la relación bilateral, que ha enfrentado desafíos significativos en el último año.

