Gonzalo Ramírez visitó la casa de Felipe Camiroaga en Chicureo, donde se inauguró una fundación para niños con TEA, honrando su legado y generosidad.
Durante la mañana del miércoles 11 de septiembre, Gonzalo Ramírez, conductor del programa ‘Mucho Gusto’, se trasladó al norte de la región Metropolitana, específicamente al sector de Chicureo en la comuna de Colina. Su visita tenía como objetivo la casa de Felipe Camiroaga, quien fue un destacado animador y amigo cercano de Ramírez. La relación entre ambos se forjó en TVN, donde trabajaron juntos durante varios años, con Felipe como animador y Gonzalo desempeñándose como reportero en terreno, lo que les permitió desarrollar un vínculo estrecho.
En su visita, Gonzalo Ramírez hizo referencia a un nuevo comienzo, al señalar que la familia de Felipe Camiroaga ha decidido abrir su hogar para que niños y adolescentes que padecen Trastorno del Espectro Autista (TEA) puedan beneficiarse de la hipoterapia. Esta iniciativa forma parte de un esfuerzo más amplio por honrar la memoria del fallecido animador. Para ello, el clan Camiroaga ha establecido una fundación que lleva el nombre de Felipe, con el propósito de recordar su generosidad y legado.
La fundación tiene como objetivo principal ofrecer apoyo a aquellos que no cuentan con los recursos necesarios para costear tratamientos relacionados con la hipoterapia. Gabriel Valenzuela, Director Ejecutivo de la Fundación Felipe Camiroaga, expresó su satisfacción al presentar este proyecto, afirmando: “Estamos muy contentos de presentar este proyecto, la Fundación Felipe Camiroaga, que pretende hacer un nuevo comienzo, mantener el legado de Felipe, por el campo, con programas completos para la familia y de manera gratuita”.
Durante la transmisión del programa, Gonzalo Ramírez compartió diversas anécdotas sobre su amistad con Felipe Camiroaga, recordando momentos vividos en la casa del animador. Relató que “siempre el plan era hacer cuestiones afuera. El Felipe no era de carretear hasta tarde, era igual que los huasos del campo, que le daba sueño ligerito, dormía siesta, desaparecía. ¡Te dejaba solo! Te invitaba a almorzar, comíamos y de repente desaparecía. Te dejaba y él se paraba a dormir siesta”, lo que refleja la cercanía y la camaradería que existía entre ambos.
La apertura de la fundación y la iniciativa de hipoterapia representan un esfuerzo significativo para continuar el legado de Felipe Camiroaga, brindando apoyo a quienes más lo necesitan en la comunidad.

