Las imágenes submarinas de alta definición obtenidas durante la expedición Talud Continental IV del Conicet han trascendido el ámbito científico para integrarse en una propuesta cultural destinada al público infantil. En las redes sociales, se puede escuchar a Celeste Cid leyendo el libro Verónica y Sofía Wiñazki, titulado Así duermen los delfines, con aquellas postales de fondo. A finales del año pasado, el sello Ralenti publicó este libro, que se presenta como una suerte de “arrorró desesperado” en el fondo del mar. Las hermanas han sumergido al lector en un océano literario que narra una historia eterna y cotidiana: la de los hijos que resisten el sueño. Sin embargo, esta obra cobra nueva vida a través de una experiencia sensorial que explora los misterios del mar.
El resultado de esta fusión combina la voz de un intérprete con escenas captadas por el cañón submarino de Mar del Plata, generando una experiencia que invita a los niños a sumergirse en el mundo marino. La expedición, realizada en conjunto con el Instituto Schmidt Ocean, fue transmitida en directo y se consolidó como un fenómeno inédito. Pocas semanas después de su conclusión, el vehículo operado remotamente SuBastian (ROV) continúa sorprendiendo por su capacidad para revelar aspectos desconocidos de la vida submarina.
Estas tomas han reemplazado la versión audiovisual que incluía ilustraciones originales al óleo que acompañaban la edición impresa del relato, el cual fue definido por la autora como “un poema para leerle a los chicos antes de dormir o para leerse uno mismo”. Este texto, potenciado por las imágenes, describe: “Los ojos abiertos, otro cerrado. Se ponen de costado en el mar, que parece plateado. Cierran para soñar y abren para espiar”. De este modo, la iniciativa no solo recupera el valor estético y científico de las imágenes, sino que también integra una propuesta literaria orientada a la infancia.

