La ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, presentó una declaración policial el 16 de abril en la que detalla un violento incidente ocurrido el 8 de abril en Valdivia, donde fue retenida durante dos horas en la Universidad Austral por un grupo de estudiantes. La declaración, a la que tuvo acceso Mega Investiga, describe cómo la ministra fue objeto de insultos racistas y sufrió un golpe en la cabeza con un objeto metálico al intentar salir del Aula Magna.
Lincolao asistió a la universidad tras ser invitada por el rector, Egon Montecinos, quien le había advertido sobre la posibilidad de una manifestación estudiantil. Sin embargo, la ministra minimizó la advertencia y continuó con su agenda. Durante un desayuno de trabajo con académicos, se escucharon ruidos de manifestantes que ingresaron al hall de acceso al Aula Magna, donde se encontraba Lincolao junto a otras autoridades.
La situación se tornó tensa cuando un grupo de estudiantes comenzó a gritar consignas y a insultar a la ministra. Lincolao relató que, tras la interrupción de la ceremonia, ella y otros 12 presentes no pudieron salir debido a la violencia de los manifestantes que barricaron las puertas. En su declaración, la ministra describió el ambiente como hostil, con gritos de “cobarde” y “vendida”, y expresó su temor de que la situación pudiera escalar a un ataque físico.
Después de dos horas de tensión, el rector Montecinos propuso una negociación con tres representantes estudiantiles. Durante esta conversación, las estudiantes expusieron sus demandas relacionadas con temas de educación y becas, pero Lincolao les preguntó sobre la violencia de sus acciones. La interacción terminó de manera cordial, y las estudiantes accedieron a permitir la salida de la ministra.
Sin embargo, al intentar abandonar el edificio, Lincolao fue agredida por la multitud, que le lanzó objetos y la insultó. En su relato, mencionó que sintió que su vida estaba en peligro y que se sentía como una rehén. Finalmente, logró llegar a un vehículo de seguridad, donde continuaron los intentos de agresión por parte de los manifestantes.
Tras el incidente, Lincolao fue llevada a un cuartel de la Policía de Investigaciones (PDI) en Valdivia, donde recibió atención médica. Posteriormente, se trasladó a Santiago y se reunió con el presidente Gabriel Boric. El 9 de abril, fue atendida en el hospital de la Universidad Católica, donde se le diagnosticaron lesiones en la cabeza y un esguince en la mano derecha.
En su declaración final, Lincolao expresó que los hechos la han afectado emocionalmente y han impactado su dignidad personal y profesional. Este incidente ha generado un amplio debate sobre la violencia en las manifestaciones estudiantiles y la seguridad de los funcionarios públicos.

