A tres días de la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha admitido que el denominado “Cartel de los Soles“, que supuestamente lideraba el presidente venezolano, nunca existió como tal. Esta revelación fue publicada por el diario The New York Times, que señala que tras la detención de Maduro, se eliminaron de la acusación la mayoría de las referencias a esta organización criminal.
La modificación en la acusación podría tener implicaciones significativas para la narrativa política en torno a Maduro, especialmente en el contexto de las acusaciones previas del expresidente Donald Trump, quien había señalado a Maduro como líder de un “cartel” responsable del tráfico de drogas hacia Estados Unidos, en colaboración con otros grupos criminales como el Tren de Aragua. Aunque la acusación actual aún imputa a Maduro un papel en el narcotráfico, ya no lo describe como el cabecilla de un cartel, sino que se enfoca en un sistema de “clientelismo” y una “cultura de corrupción” que el mandatario perpetúa y protege.
El origen del término “Cartel de los Soles” se remonta a la década de 1990, cuando fue utilizado por medios venezolanos para describir a funcionarios corruptos involucrados en el narcotráfico. Según el New York Times, en 2020 un gran jurado de Estados Unidos había afirmado que Maduro “ayudó a gestionar y en última instancia, a liderar el Cartel de los Soles” a medida que ascendía al poder en Venezuela. Sin embargo, expertos citados por el diario aclaran que el concepto no se refiere a un grupo organizado, sino a un conjunto de redes autónomas de oficiales y altos funcionarios que operan en el ámbito del narcotráfico.
InSight Crime, un sitio especializado en crimen organizado, explica que el término “Cartel de los Soles” se refiere a la insignia del sol que adorna los uniformes de los oficiales militares de alto rango en Venezuela. Aunque se ha utilizado para describir un entramado de corrupción, no se trata de una estructura jerárquica definida. El concepto fue mencionado por primera vez en 1993, cuando dos generales de la Guardia Nacional fueron investigados por narcotráfico y otros delitos relacionados, marcando el inicio de la asociación entre altos mandos militares y el tráfico de drogas en el país.

