En 2025, la comunidad internacional conmemorará el trigésimo aniversario de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, donde se adoptó el principio de “gender mainstreaming” para combatir la discriminación estructural hacia las mujeres. Este enfoque de género, que se ha integrado en diversas políticas y programas, busca no solo abordar las injusticias que enfrentan las mujeres, sino también cuestionar las masculinidades hegemónicas y las identidades de género diversas.
El uso de la perspectiva de género ha permitido visibilizar la asimetría de poder que afecta a todos los ámbitos de la vida, desde la política hasta las relaciones interpersonales. Según la investigadora Alda Facio, este enfoque exige un análisis exhaustivo de las políticas y acciones, considerando las experiencias y necesidades de todas las personas, independientemente de su género. La sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Fornerón e hija vs. Argentina es un ejemplo de cómo la perspectiva de género puede cuestionar la violación de derechos de hombres que no se ajustan a los roles patriarcales tradicionales.
La masculinidad hegemónica, definida como el modelo que perpetúa el patriarcado, impone a los hombres expectativas rígidas sobre su comportamiento, limitando su capacidad de ser auténticos. Bell Hooks, en su obra “El deseo de cambiar”, argumenta que el patriarcado afecta tanto a hombres como a mujeres, y que es fundamental que los hombres reconozcan cómo este sistema impacta en su identidad y en sus relaciones.
Para avanzar hacia una justicia más equitativa, es necesario un nuevo pacto de convivencia que cuestione los modelos hegemónicos de masculinidad y feminidad. Este pacto debe reconocer el privilegio que los hombres tienen en el sistema patriarcal y cómo los mandatos patriarcales afectan los derechos de las mujeres. La transformación de las masculinidades patriarcales es esencial para garantizar el acceso a la justicia, como se discutió en una reunión de expertos organizada por la Bahá’í International Community, MenEngage Alliance y UN Women en noviembre de 2025.
El documento resultante de esta reunión, titulado “Making Justice Systems Just CSW70 Policy Recommendations on Addressing Patriarchal Masculinities”, destaca la necesidad de transformar las masculinidades patriarcales a través de instituciones y prácticas que promuevan sistemas jurídicos inclusivos. Se enfatiza que las masculinidades patriarcales no solo afectan la interpretación y aplicación de las leyes, sino que también influyen en la cultura de la administración de justicia, lo que puede resultar en la desconfianza de las mujeres en el sistema judicial.
Los expertos subrayan que es crucial abordar las dinámicas de género dentro de las instituciones para evitar replicar las desigualdades que se busca eliminar. Entre las recomendaciones se incluye la integración de la formación en género y derechos humanos en los planes de estudio de universidades y formación judicial, enfatizando que la perspectiva de género debe ir más allá de un mero cumplimiento normativo.
El análisis de las masculinidades patriarcales y su impacto en el sistema de justicia es un paso fundamental para desmantelar las estructuras que perpetúan la desigualdad. La discusión sobre cómo estas masculinidades afectan la administración de justicia es vital para desarrollar políticas y acciones que promuevan una justicia equitativa y accesible para todos.

