La madre de Hernán Meneses Leal, el joven implicado en el ataque en el Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama que resultó en la muerte de la inspectora Haydée Moya, ha compartido un desgarrador testimonio sobre la salud mental de su hijo y los cambios que experimentó en los meses previos a la tragedia.
En una entrevista con CHV Noticias, la madre expresó su dolor y ofreció disculpas públicas por los acontecimientos, revelando que Hernán atravesaba una crisis de salud mental significativa. “Nosotros hacíamos todo para motivarlo, yo veía que estaba muy deprimido. Como papás pensábamos que estábamos haciendo lo correcto llevándolo a sus terapias”, comentó la mujer, quien se mostró preocupada por el estado emocional de su hijo.
La madre relató un episodio inquietante en el que Hernán le regaló un objeto inusual: “Un día me manifiesta que había comprado como un palo, una luma, para yo tenerla, para defenderme en caso de algún portonazo”. Este gesto, lejos de tranquilizarla, encendió sus alarmas, ya que el joven le dijo: “Mamá, por si te hacen un portonazo”. Para ella, esto reflejaba un creciente temor hacia su entorno.
Además, la madre describió cómo Hernán se mostraba cada vez más desconfiado y temeroso de la sociedad. “Si salíamos, íbamos al supermercado, él siempre, ‘mamá, sube los vidrios’. Miraba si se acercaba un limpia vidrio, él se asustaba. Con mucho temor a la sociedad, mucho, mucho temor”, relató.
El día del ataque, el 27 de marzo, la madre notó comportamientos inusuales en su hijo. “Me causó extrañeza que él se levantó, no hubo que despertarlo como siempre, era una batalla para que él fuera. A veces no quería pelear y lo dejaba que se quedara. Esa mañana se levantó antes”, explicó. Sin embargo, también mencionó que Hernán se quejó de sentirse mal y no pudo tomar su leche, lo que le pareció extraño.
La madre también recordó que Hernán era un joven con intereses tranquilos, como la colección de legos y autos, lo que contrasta con su comportamiento reciente. Además, cuestionó la atención que recibió su hijo en el sistema de salud mental, señalando que tras cumplir la mayoría de edad no fue derivado a un psiquiatra. “Acá en Calama cuesta conseguir, prácticamente casi no hay. Logré conseguir uno en Antofagasta, la hora era el 30 de marzo y no alcanzamos a llegar”, lamentó.
El testimonio de la madre de Hernán Meneses Leal pone de relieve la importancia de la salud mental y las dificultades de acceso a tratamientos adecuados en la región, abriendo un debate sobre la atención a jóvenes en crisis.

