Un notable hallazgo arqueológico ha tenido lugar en el Mar Mediterráneo, donde se han recuperado 22 bloques de piedra que pesan entre 70.000 y 80.000 kilos cada uno, pertenecientes al legendario Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Este descubrimiento fue realizado como parte del proyecto internacional PHAROS, que involucra a varias instituciones, incluyendo el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) de Francia y el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.
Los bloques recuperados incluyen dinteles, jambas, umbrales y losas de pavimento, que formaban parte de la entrada monumental del faro. La arqueóloga Isabelle Hairy, quien lidera el proyecto, ha destacado la importancia de este hallazgo, que se suma a los más de 3.300 objetos documentados en exploraciones anteriores, incluyendo esfinges y obeliscos, desde que Jean-Yves Empereur identificara los primeros vestigios del faro sumergido en 1994.
El Faro de Alejandría, construido entre 280 y 247 a.C. durante el reinado de Ptolomeo I Sóter, se erguía en la isla de Faros, en Egipto, y alcanzaba más de 100 metros de altura. Su luz era visible a una distancia de hasta 56 kilómetros, convirtiéndose en un símbolo de la ingeniería y la innovación de la civilización antigua. La estructura fue considerada la más alta del mundo durante más de 1.600 años, hasta que un terremoto en 1303 la destruyó.
El proyecto PHAROS no solo se centra en la recuperación de estos bloques, sino que también tiene como objetivo escanear digitalmente los elementos encontrados para reconstruir virtualmente la estructura del faro. Este proceso se llevará a cabo mediante técnicas de fotogrametría detallada, lo que permitirá preservar y estudiar este patrimonio cultural de manera más efectiva.
El Faro de Alejandría sigue siendo un ícono de la historia antigua, y su reciente descubrimiento resalta la importancia de proteger y valorar este tipo de patrimonio, que continúa inspirando a generaciones actuales y futuras.

