
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado la tensión en Medio Oriente al anunciar que su administración está considerando continuar con los ataques a la isla de Jark, un punto estratégico en Irán donde se procesa y exporta gran parte del petróleo del país.
En una entrevista reciente con NBC News, Trump reveló que las fuerzas estadounidenses han llevado a cabo bombardeos en los últimos días sobre esta isla, ubicada frente a la costa iraní. Jark es crucial para el control del tránsito por el estrecho de Ormuz, una ruta marítima por la que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Durante la entrevista, el mandatario lanzó una controvertida advertencia sobre futuros ataques, afirmando: “Destruimos por completo la isla de Jark, pero puede que la ataquemos unas cuantas veces más solo por diversión”. Esta declaración se produce en el contexto de una operación militar que ya ha entrado en su tercera semana.
Trump también destacó que se ha evitado la destrucción de la infraestructura petrolera y eléctrica de la isla durante los ataques, explicando que “reconstruirlas llevaría años”. Además, el presidente afirmó que la capacidad militar de Irán ha sido debilitada por los bombardeos, indicando que “hemos destruido la mayoría de sus misiles” y “hemos paralizado en gran medida su producción de misiles y drones”.
En cuanto a la seguridad en el estrecho de Ormuz, Trump mencionó que su gobierno está en conversaciones con varios países para formar una coalición que garantice la seguridad en la región. “No solo se han comprometido, sino que además creen que es una gran idea”, aseguró el presidente.
Desde el inicio de las hostilidades, el precio del petróleo ha aumentado cerca de un 40%, lo que ha generado inquietud sobre el impacto en los combustibles y la economía global. Sin embargo, Trump minimizó esta preocupación, afirmando: “Hay muchísimo petróleo, muchísimo gas… Está un poco obstruido. Pronto se desbloqueará”.
Por otro lado, el presidente también cuestionó el estado del liderazgo iraní, sugiriendo que no está seguro de si el líder supremo de Irán está vivo, calificando los rumores sobre su posible muerte como “un rumor”.