Un reciente informe de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (Acera A.G.) destaca los principales desafíos que enfrenta el almacenamiento en el mercado de energías renovables en Chile, enfatizando la necesidad de un diseño multifuncional y una optimización adecuada para maximizar su valor.
El documento titulado “Sistemas de Almacenamiento: la navaja suiza de un sistema eléctrico en transformación” aborda el impacto operativo, económico y regulatorio de las tecnologías de almacenamiento, subrayando su papel crucial en la estabilidad y viabilidad a largo plazo del sistema eléctrico chileno. Según Acera, el almacenamiento debe ser concebido como un activo que cumpla múltiples funciones simultáneamente, lo que requiere una clara definición de objetivos en términos de energía y potencia, así como la duración del respaldo necesario.
Uno de los principales retos identificados es la optimización del almacenamiento. Acera señala que el enfoque debe ir más allá de maximizar los ciclos de carga y descarga, buscando en cambio maximizar el valor intertemporal y multimercado. Esto implica considerar factores como los precios de la energía, los requerimientos de potencia y la degradación tecnológica, donde la correcta implementación de algoritmos y dimensionamiento se vuelve más crucial que el hardware en sí.
En el ámbito operativo, el informe destaca la importancia de integrar los sistemas de almacenamiento al despacho eléctrico en tiempo real. Esto requiere una coordinación efectiva con el operador del sistema, así como reglas claras de operación y gestión de restricciones de red, transformando al almacenamiento de un recurso pasivo a un componente activo del sistema eléctrico.
El cuarto desafío, relacionado con la remuneración, es considerado el más crítico. Sin mecanismos que reconozcan el valor sistémico del almacenamiento, su financiamiento y despliegue se tornan inviables. Acera enfatiza la necesidad de alinear la regulación, el mercado y los esquemas de pago para que el almacenamiento se consolide como una herramienta estructural en la transición energética del país.
El informe también presenta datos que evidencian un cambio en el comportamiento del almacenamiento. La inyección de energía desde sistemas de almacenamiento de baterías (BESS) aumentó de 1.351 MWh en 2024 a 1.743 MWh en 2025, mientras que los recortes de energía disminuyeron de 2.161 MWh a 883 MWh en el mismo período. Este ajuste se tradujo en un aumento del precio capturado, que pasó de $–1/MWh en 2024 a $22/MWh en 2025.
Además, se observan diferencias territoriales en la operación del sistema eléctrico nacional. En la comparación entre 2024 y 2025, la participación por zonas muestra que el norte concentra entre el 42% y el 46% de la operación, el centro entre el 22% y el 24%, y el sur entre el 30% y el 36%, lo que indica un sistema cada vez más exigido en términos de suficiencia y flexibilidad.
Un caso práctico incluido en el documento ilustra el impacto económico del almacenamiento. Se trata de una central solar de 67,8 MW en el norte de Chile, que en noviembre de 2025 incorporó un sistema BESS de 59,4 MW con dos horas de duración. Antes de esta hibridación, la planta operaba con precios marginales cercanos a cero, pero tras integrar el almacenamiento, logró capturar $22/kWh en sus inyecciones merchant, mejorando su perfil de riesgo y acceso a ingresos durante la noche.

