Un nuevo descubrimiento paleontológico en la provincia de Río Negro ha revelado la existencia de un dinosaurio carnívoro de gran tamaño, conocido como Taurovenator Violantei, que vivió hace aproximadamente 90 millones de años. Este hallazgo fue realizado por un equipo de paleontólogos del CONICET en la Reserva Natural Pueblo Blanco, situada a unos 25 kilómetros al sur de El Chocón, una región de Neuquén reconocida por su riqueza en fósiles.
El Taurovenator Violantei se caracteriza por medir once metros de largo y pesar alrededor de cinco toneladas. Los fósiles encontrados incluyen un hueso de cráneo, varias vértebras del cuello y del lomo, brazos casi completos, algunos huesos de las patas traseras y elementos de la caja torácica. Estos hallazgos se realizaron entre los años 2018 y 2023 y fueron publicados en la revista científica The Science of Nature.
Según un comunicado del gobierno de Río Negro, el descubrimiento fue posible gracias al trabajo conjunto de paleontólogos del Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de Vertebrados (LACEV), la Fundación Historia “Félix Azara”, el CONICET y el Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia de Japón. Además, la expedición contó con el apoyo financiero de la National Geographic Society.
El nombre Taurovenator proviene del griego y el latín, donde “tauro” significa “toro” y “venator” significa “cazador”, haciendo referencia a su naturaleza carnívora y a la presencia de cuernos sobre sus ojos. El segundo nombre, Violantei, rinde homenaje a Enzo Violante, propietario del terreno donde se realizó el hallazgo inicial, y a Matías Motta, el primer investigador que exploró esas tierras en 2005.
El paleontólogo Rolando Aranciaga, quien es becario doctoral del CONICET y líder de la investigación, explicó que “los dinosaurios articulan entre sí mediante zonas de unión llamadas zigapófisis. En cambio, Taurovenator presenta conexiones extras, lo que hace presente una rigidez mucho mayor. Estos rasgos hemos observado en otros carcarodontosauridos y postulamos que sería una característica distintiva de estos carnívoros”.
Por su parte, Federico Agnolín, integrante del LACEV y de la Fundación Azara, añadió que esta especie, al igual que otros carcarodontosaurios, poseía un cráneo “enorme y robusto” que podría haber estado reforzado en sus articulaciones para soportar el peso durante la locomoción o la caza. “Estos cambios están correlacionados con la posible distribución de músculos propios y la capacidad de soportar su tamaño”, indicó.
El texto que detalla este descubrimiento fue publicado en un artículo en alemán titulado “A new carcharodontosaurid specimen sheds light on the anatomy of South American giant predatory dinosaurs” (“Un nuevo espécimen carcarodontosáurido echa luz sobre la anatomía de los depredadores gigantes de América del Sur”), firmado por Alexis M. Aranciaga, Rolando J. Motta, L. Takanobu Tsuihiji, Santiago Miner, Brissón-Egli y Fernando E. Novas.
De acuerdo con la síntesis del artículo, los carcarodontosaurios fueron depredadores dominantes en las faunas del supercontinente Gondwana durante el período Cretácico medio. Sin embargo, se señala que “partes esenciales” de su anatomía son “pobremente conocidas” a pesar de la amplia distribución geográfica y estratigráfica de estos dinosaurios. En cuanto a la morfología “única” del cuello, los investigadores indicaron que “probablemente estaba relacionada con fuertes modificaciones en la musculatura y restricciones en el rango de movimientos, aunque no en la cabeza. También proporciona valiosa información anatómica sobre las extremidades anteriores de los dinosaurios patagónicos.”

