Un estudio reciente publicado en la revista eClinicalMedicine de The Lancet indica que la exposición a ftalatos, compuestos químicos presentes en plásticos, podría estar vinculada al nacimiento de casi 2 millones de bebés prematuros en todo el mundo.
La investigación se centró en dos tipos específicos de ftalatos: el ftalato de di-2-etilhexilo (DEHP) y el ftalato de diisononilo (DiNP). Aunque el estudio no establece una relación causal directa, sí sugiere una posible asociación entre la exposición a estas sustancias y los partos prematuros. Utilizando datos de 2018, los investigadores, a partir de encuestas de biomonitoreo poblacional y metaanálisis, estimaron que la exposición a estos ftalatos estuvo relacionada con aproximadamente 1,97 millones de partos prematuros y 74,000 muertes en ese año.
La mayoría de los casos se registraron en Asia, mientras que en América Latina se reportaron más de 111,000 nacimientos prematuros asociados con el DEHP y cerca de 157,000 con el DiNP. Los ftalatos son utilizados comúnmente como plastificantes en productos de PVC y se encuentran en una variedad de artículos cotidianos, incluyendo juguetes, envases de alimentos y productos de cuidado personal como desodorantes y champús.
Según el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Estados Unidos, los ftalatos son considerados “disruptores endocrinos”, lo que significa que pueden interferir con las hormonas del cuerpo, afectando procesos biológicos esenciales como el crecimiento y la reproducción. Este estudio se suma a una creciente preocupación sobre los efectos de los ftalatos en la salud humana, que ya han sido relacionados con problemas reproductivos, malformaciones genitales, y condiciones como la obesidad infantil y el asma.
Aunque los mecanismos exactos a través de los cuales los ftalatos podrían contribuir a los partos prematuros aún no están claros, los científicos sugieren que podrían alterar la función placentaria, un órgano crucial para el desarrollo fetal que facilita el intercambio de nutrientes y oxígeno, así como la producción de hormonas.
La investigación continúa, y se espera que futuros estudios arrojen más luz sobre los efectos de estos compuestos químicos en la salud reproductiva y el desarrollo infantil.

