Cerca del 66% de las personas que padecen síndrome de piernas inquietas no han sido diagnosticadas, según la doctora en Neurociencias Celia García.
La falta de diagnóstico se debe, en parte, a que muchos pacientes confunden este trastorno con insomnio, lo que les impide recibir el tratamiento adecuado y afecta su calidad de vida y descanso nocturno. García señala que es común que quienes sufren problemas de sueño busquen soluciones rápidas, como la compra de melatonina en farmacias o la prescripción de medicamentos como lorazepam por parte de médicos generales. Sin embargo, la especialista enfatiza que el síndrome de piernas inquietas es un trastorno del sueño bien definido, que cuenta con procesos diagnósticos específicos y tratamientos efectivos.
El síndrome de piernas inquietas es una enfermedad neurológica crónica que afecta a aproximadamente el 10% de la población. Se caracteriza por la aparición de molestias en las piernas, que varían en descripción entre los pacientes, y que suelen manifestarse durante períodos de reposo, como al estar sentados o acostados. Estas molestias tienden a aliviarse con el movimiento, especialmente en las horas de la tarde y la noche, lo que lo convierte en un factor significativo en los problemas de sueño e insomnio.
Entre las causas del síndrome, el déficit de hierro se destaca como el principal factor de riesgo. García explica que este déficit es crucial para el desarrollo de la enfermedad, y también menciona un componente genético, ya que alrededor del 60% de los casos tienen antecedentes familiares. El trastorno puede presentarse a cualquier edad, incluso en niños, aunque su prevalencia aumenta con la edad. Además, las mujeres son aproximadamente el doble de propensas a padecerlo en comparación con los hombres, debido a la pérdida de hierro asociada a la menstruación, el embarazo y la lactancia.
En cuanto al tratamiento, García indica que el hierro es la opción terapéutica principal para aquellos pacientes que son candidatos, ya que aborda directamente la causa del trastorno. “Es el tratamiento más seguro y el que va dirigido al origen de la enfermedad”, afirma. En casos donde no se puede utilizar hierro, existen medicamentos sintomáticos que ayudan a aliviar las molestias. La especialista subraya que, al controlar los síntomas, los pacientes pueden recuperar una calidad de vida significativa y restablecer un sueño normal. Es fundamental que el insomnio relacionado con el síndrome de piernas inquietas se trate con enfoques específicos, en lugar de depender únicamente de hipnóticos convencionales.

