La misión Artemis II de la NASA, lanzada el 1 de abril, marca el regreso de los humanos a la órbita lunar, con Argentina como el único país latinoamericano presente en esta histórica travesía.
La misión Artemis II, que despegó desde el Centro Espacial Kennedy, representa un hito significativo al ser la primera vez que se regresa a la órbita lunar desde la misión Apolo 17, realizada hace 54 años. En esta ocasión, la nave Orión transporta un microsatélite argentino llamado Atenea, que fue seleccionado entre más de 50 propuestas de diferentes países, junto a Alemania, Arabia Saudita y Corea del Sur.
Atenea, desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), es un CubeSat de 12 unidades, con dimensiones de 30 x 20 x 20 centímetros y un peso de aproximadamente 15 kilos. Este satélite tiene como objetivo operar a una distancia de 70,000 kilómetros de la Tierra, lo que representa un avance significativo para la tecnología espacial argentina. Desde su órbita, Atenea intentará establecer comunicación con estaciones en Tolhuin, Tierra del Fuego, y en Córdoba, buscando alcanzar el mayor rango de transmisión logrado por un desarrollo argentino hasta la fecha.
El microsatélite está diseñado para medir la radiación en diferentes capas del espacio, evaluar el funcionamiento de componentes electrónicos en condiciones extremas y estudiar señales de navegación como GPS, Glonass y Galileo en altitudes poco exploradas. La construcción de Atenea incluye tecnología avanzada, como sensores fotomultiplicadores de silicio y un receptor GNSS, ambos desarrollados en Argentina. Tras su despliegue, el satélite ejecutará una secuencia autónoma que incluye la activación de subsistemas y el envío de telemetría a las estaciones en Tierra.
Darío Genua, secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología de Argentina, expresó su orgullo por la participación del país en esta misión, destacando que “cada proyecto de ingeniería fortalece nuestras capacidades tecnológicas” y posiciona a Argentina como un proveedor confiable en la nueva economía espacial.
La misión Artemis II es crucial no solo por su carácter histórico, sino también porque su éxito será determinante para la planificación del alunizaje tripulado, previsto antes de 2028. Jared Isaacman, administrador de la NASA, anunció una estrategia de despliegue lunar por fases, con un presupuesto de 20,000 millones de dólares, que busca establecer una presencia humana permanente en la Luna. En esta fase, se planea construir una base lunar con tres hábitats y la capacidad de obtener recursos del satélite natural.
Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen están en una trayectoria que los llevará hasta 9,200 kilómetros más allá de la Luna, superando los récords de las misiones Apolo.

