
Una dieta rica en alimentos ultraprocesados se relaciona con un mayor riesgo de cardiopatía. Opta por opciones mínimamente procesadas para mejorar tu salud.
Un estudio reciente ha revelado que el consumo de alimentos ultraprocesados está vinculado a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, incluyendo la cardiopatía. Este análisis, publicado en la revista Lancet, involucró a aproximadamente 200,000 adultos que completaron cuestionarios dietéticos detallados desde los años 80 y continuaron haciéndolo cada dos o cuatro años durante un periodo de aproximadamente 30 años. La mayoría de los participantes eran personas blancas que trabajaban en el ámbito de la salud.
Los investigadores, liderados por Josiemer Mattei, profesor asociado de Nutrición en la Facultad de Salud Pública T. H. Chan de Harvard, examinaron la relación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Tras ajustar por factores como el tabaquismo, antecedentes familiares de salud, calidad del sueño y ejercicio, se encontró que aquellos que consumían una mayor cantidad de alimentos ultraprocesados tenían un 11% más de riesgo de enfermedad cardiovascular y un 16% más de riesgo de cardiopatía coronaria en comparación con aquellos que consumían menos. Además, los consumidores más frecuentes de estos productos mostraron un ligero aumento, aunque no significativo, en el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.
El estudio combinó los hallazgos de 19 investigaciones previas, abarcando alrededor de 1.25 millones de adultos. Se identificaron 17 tipos de enfermedades cardiovasculares y 23 tipos de enfermedades cerebrovasculares, con un bajo riesgo asociado a la ingesta de alimentos ultraprocesados. Niyati Parekh, profesora de nutrición pública en la Universidad de Nueva York, destacó que el tamaño de los controles periódicos de las dietas lo convierte en un estudio sólido en esta área, aunque también reconoció algunas limitaciones comunes en la investigación nutricional. Estas limitaciones incluyen la dificultad para captar cómo se procesan los alimentos y la necesidad de determinar posteriormente cuáles nutrientes e ingredientes pueden haber cambiado a lo largo de las décadas.
El estudio no establece una relación de causa y efecto, pero los investigadores notaron que la constancia de los hallazgos en diversas investigaciones a nivel mundial es notable. Se identificaron 10 categorías de alimentos que estaban claramente asociadas con un mayor riesgo cardiovascular, entre las que se incluyen las bebidas azucaradas, como refrescos y ponches de frutas, así como carnes, aves y pescados procesados, como el tocino, los hot dogs y los productos empanizados.
Por otro lado, se observó que ciertos alimentos estaban asociados con un menor riesgo cardiovascular. Estos incluyen productos como cereales de desayuno, helados, aperitivos salados, palomitas de maíz envasadas y galletas saladas. Estos hallazgos son consistentes con investigaciones anteriores que sugieren que las carnes procesadas y los dulces están relacionados con un riesgo reducido o nulo.
Kenny Mendoza, investigador postdoctoral que dirigió el análisis, explicó que las diferencias entre los alimentos “buenos” y “malos” se reducen al considerar cómo se procesan y qué ofrecen desde el punto de vista nutricional. Los alimentos ultraprocesados tienden a ser ricos en sodio y grasas saturadas, mientras que otros pueden tener un alto contenido de azúcar. Sin embargo, algunos alimentos mínimamente procesados pueden aportar valiosos nutrientes como fibra, minerales y vitaminas del grupo B.
Mathilde Touvier, directora del equipo de Epidemiología Nutricional en el Instituto Nacional de Investigación Médica de Francia, enfatizó que no todos los aditivos, como los edulcorantes artificiales y conservantes, son necesariamente perjudiciales. La investigación sugiere que el hecho de que un alimento sea ultraprocesado no debe ser el único indicador de su salud. En este contexto, los expertos coinciden en que es preferible consumir principalmente alimentos mínimamente procesados, como frutas, verduras, legumbres y frutos secos. La evidencia sugiere que reducir o eliminar el consumo de alimentos ultraprocesados debería ser una prioridad para mejorar la salud cardiovascular.