La actuación de Stefan Kramerya en el Festival de Viña del Mar generó opiniones divididas entre el público y los críticos.
El comediante se presentó en la Quinta Vergara tras semanas de especulaciones sobre su desempeño, especialmente después de su controvertida actuación en la Teletón, que había suscitado críticas y dudas sobre su capacidad para conectar con el público. En su rutina, Kramerya apeló a la nostalgia, recordando sus inicios y a figuras del pasado que solía imitar, lo que le permitió arrancar algunos aplausos en momentos específicos. Uno de los chistes que más resonó fue el que dirigió a la presentadora Tonka Tomicic, en el que hizo referencia a los relojes.
Sin embargo, la presentación no estuvo exenta de momentos tensos. Durante su imitación del Presidente Gabriel Boric, el ambiente en la Quinta Vergara cambió drásticamente, y el público comenzó a pifiar, lo que evidenció un descontento generalizado. A pesar de algunos momentos de risa, la reacción del público fue mayormente negativa, y en las redes sociales, las críticas se centraron en la falta de gracia de su actuación, con muchos usuarios calificándolo de “fome”.
El Festival de Viña del Mar, conocido por su exigente público, ha sido un escenario donde los comediantes deben demostrar su habilidad para conectar con la audiencia, y la actuación de Kramerya ha dejado claro que no todos logran cumplir con las expectativas. La respuesta del público y las reacciones en redes sociales reflejan la complejidad de la comedia en un evento de tal magnitud, donde la línea entre el éxito y el fracaso puede ser muy delgada.

