Un estudio chileno revela que la quimioterapia previa a las terapias celulares podría estar afectando su eficacia en el tratamiento del cáncer.
Investigadores del Centro Basal Ciencia & Vida y de la Universidad San Sebastián han publicado un estudio en la revista Nature Communications que podría transformar el enfoque de las terapias celulares para tumores sólidos, un tratamiento oncológico que ha mostrado promesas en la última década. El trabajo, liderado por el Dr. Álvaro Lladser y con el Dr. Diego Figueroa como primer autor, destaca que la quimioterapia administrada antes de la terapia celular puede socavar los resultados esperados.
Las terapias celulares, también conocidas como terapias celulares adoptivas, implican la extracción de linfocitos T del paciente, su multiplicación en laboratorio para aumentar su capacidad de atacar tumores y su posterior reintroducción en el organismo. En tratamientos avanzados, como las terapias CAR-T, estas células son modificadas genéticamente para mejorar su reconocimiento de las células cancerosas. Aunque la FDA ha aprobado estas terapias con éxito en varios tipos de cáncer hematológico, su efectividad disminuye significativamente en tumores sólidos, como los de mama, pulmón o colon, donde el cáncer tiende a regresar.
El estudio identificó dos hallazgos clave: primero, que para que las terapias celulares sean efectivas, es crucial activar el sistema inmunológico del paciente; y segundo, que la quimioterapia, conocida como linfodepleción, que se aplica antes del tratamiento, puede eliminar las células inmunes necesarias para esta activación. La quimioterapia se utiliza con la intención de “limpiar el terreno” para que los linfocitos T puedan expandirse, pero los resultados del estudio en modelos murinos sugieren que esta estrategia puede eliminar la memoria inmunológica del organismo, destruyendo las células que ya han sido entrenadas para combatir el tumor.
El Dr. Figueroa explicó que los linfocitos T administrados activan células dendríticas dentro del tumor mediante la citoquina TNF, lo que permite que estas células dendríticas capturen fragmentos del tumor y viajen a los ganglios linfáticos, generando una nueva oleada de linfocitos T de memoria. Sin embargo, la quimioterapia previa elimina gran parte de este sistema antes de que pueda funcionar adecuadamente. El Dr. Lladser enfatizó que el objetivo no es solo lograr una respuesta inicial efectiva, sino también mantener esa respuesta a largo plazo.
El equipo de investigación propone no eliminar la linfodepleción, sino rediseñarla para que se enfoque en eliminar solo las poblaciones celulares que favorecen el crecimiento tumoral, preservando así los linfocitos T de memoria y las células dendríticas. Esta intervención más específica podría permitir que el sistema inmunológico del paciente mantenga su capacidad de respuesta contra el cáncer, mejorando así los resultados de las terapias celulares en el tratamiento de tumores sólidos.

