
La relación entre la microbiota intestinal y el rendimiento deportivo ha cobrado relevancia en los últimos años, revelando un aspecto crucial en la preparación de los atletas. Un estudio reciente de la Edith Cowan University ha explorado cómo la intensidad del ejercicio puede modificar el equilibrio microbiano en los deportistas, lo que a su vez influye en su salud y rendimiento. Los hallazgos, publicados en el Journal of the International Society of Sports Nutrition, sugieren que la interacción entre el ejercicio y la microbiota va más allá de la simple fuerza física y la ingesta calórica.
El estudio se centró en un grupo de atletas y encontró que los entrenamientos intensos alteran de manera significativa la composición de la microbiota intestinal. Durante las semanas de mayor carga de entrenamiento, se observó un aumento en la diversidad bacteriana y en la presencia de especies asociadas con una mejor producción de ácidos grasos de cadena corta, compuestos que son esenciales para la salud digestiva y metabólica. La investigadora Bronwen Charlesson, quien lideró el equipo de investigación, explicó que, bajo condiciones de alta carga física, los niveles de lactato en sangre aumentan, y este compuesto se traslada al intestino, donde ciertas bacterias lo utilizan como fuente de nutrientes. Charlesson afirmó: “Se observó que las variaciones son marcadas en etapas exigentes, posiblemente debido al entorno de esa sobrecarga fisiológica”.
Además de los cambios inducidos por el ejercicio, el estudio también destacó la importancia de la nutrición durante los ciclos de descanso. Se observó un deterioro en la calidad de la dieta de los atletas, con un aumento en el consumo de alimentos ultraprocesados y alcohol, y una reducción en la ingesta de frutas y verduras frescas. Aunque la cantidad total de carbohidratos y fibra se mantuvo estable, el giro hacia productos menos saludables tuvo consecuencias negativas. Charlesson explicó: “La calidad y variedad de los alimentos es crucial. En momentos de pérdida de diversidad, las poblaciones microbianas beneficiosas disminuyen, lo que facilita el crecimiento de bacterias menos favorables para el rendimiento”.
Los hallazgos sugieren que la lentitud en los periodos de baja carga puede traducirse en molestias digestivas y en una menor eficiencia en la utilización de nutrientes clave. Esto plantea interrogantes sobre las implicancias de estos cambios en la vida de los atletas de alto nivel y en aquellos que entrenan por afición. Las primeras conclusiones indican que un equilibrio adecuado en la microbiota no solo ayuda a prevenir problemas digestivos, sino que también sostiene la participación muscular y regula el pH, factores que pueden influir en la competencia durante ciclos de preparación exigentes. Charlesson señaló: “La relación entre la microbiota y el rendimiento es bidireccional: esta modula la respuesta física”.
La investigación también abre la puerta a la posibilidad de desarrollar estrategias personalizadas para los deportistas, enfocándose en la salud intestinal como un componente clave del rendimiento. En este contexto, el uso de suplementos probióticos y prebióticos ha ganado popularidad entre los atletas, con el objetivo de mejorar la digestión, fortalecer la inmunidad y favorecer el rendimiento muscular. Sin embargo, la comunidad científica advierte que los resultados pueden variar considerablemente según el perfil y el tipo de suplemento utilizado. Los estudios sobre el efecto específico de estos suplementos en la prevención de trastornos digestivos son limitados. Por ello, los expertos en medicina deportiva recomiendan que, antes de incorporar productos, se privilegie una dieta variada y rica en fibras, frutas frescas y fermentados naturales, ya que el uso indiscriminado de suplementos puede incluso generar desequilibrios, especialmente si no se realiza bajo la supervisión de un especialista.