
Considerada desde tiempos antiguos como símbolo de salud y longevidad, la manzana es una fruta que ha conquistado paladares y dietas en todo el mundo. Su versatilidad y perfil nutricional la han convertido en un alimento esencial en la vida diaria, con beneficios que van mucho más allá de su refrescante sabor y color vibrante.
Cuáles son las propiedades nutricionales
La manzana es ampliamente valorada por su composición rica en compuestos saludables. Contiene una alta cantidad de flavonoides y polifenoles, que son antioxidantes que ayudan a combatir el envejecimiento celular y el daño causado por los radicales libres. Además, es una fuente considerable de vitaminas del grupo B (B1, B2, B6), que participan en el metabolismo energético, y de vitamina C, que refuerza el sistema inmunológico y contribuye a la salud de la piel.
Entre los minerales que destacan en la manzana se encuentran el fósforo, que es esencial para el mantenimiento de los huesos, el potasio, que favorece el equilibrio electrolítico y cardiovascular, y el calcio, que es fundamental para la estructura ósea. Otro elemento clave es la pectina, una fibra soluble que se encuentra principalmente en la cáscara de la fruta. Esta actúa en el intestino formando un gel que retiene agua y absorbe desechos, facilitando así la eliminación de toxinas y contribuyendo a una digestión saludable. La pectina protege la mucosa intestinal y previene problemas digestivos, por lo que se recomienda consumir la cáscara de la manzana.
La manzana también aporta ácidos orgánicos únicos, como el ácido málico y el ácido tartárico, que representan entre el 1% y el 1.5% de su peso. Estos ácidos, al ser metabolizados, producen un efecto alcalinizante en el organismo, lo cual ayuda a reducir la acidez en la sangre y los tejidos, disminuyendo el riesgo de inflamación y la prevención de diversas enfermedades. Además, estos ácidos favorecen la digestión de alimentos grasos, renuevan la flora intestinal y, al masticarse, limpian los dientes de manera natural.
Los taninos presentes en la manzana, aunque se encuentran en menor proporción que en otras frutas, tienen propiedades astringentes y antiinflamatorias que protegen el sistema digestivo de inflamaciones. Por otro lado, los compuestos contenidos en esta fruta son conocidos por su capacidad de inhibir la oxidación del colesterol LDL o “malo”, lo que puede ayudar a evitar enfermedades cardiovasculares al prevenir que este tipo de colesterol se deposite en las paredes arteriales.
Beneficios para la salud
Consumir manzanas puede contribuir a estabilizar los niveles de glucosa en sangre, y se ha sugerido que comer al menos siete al día puede disminuir el riesgo de cáncer y contribuir al control de la presión arterial. Las propiedades antiinflamatorias de la manzana también mejoran el microbioma y generan una sensación de saciedad.
La pectina destaca por su efectividad en la reducción del colesterol, gracias a su alto contenido de fibra soluble. Esta fibra se une al colesterol LDL en el tracto digestivo, facilitando su expulsión del cuerpo. Esto es fundamental, ya que la acumulación de colesterol en las arterias puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además, la pectina contiene altos niveles de antioxidantes y flavonoles, que juegan un papel importante en la protección cardiovascular al combatir el estrés oxidativo que puede afectar las arterias, un factor que contribuye al aumento de enfermedades en el organismo.
Diversos estudios han señalado que el consumo total de manzanas debe estar en un rango que va del 5% al 8% de la dieta diaria. Esto convierte a la manzana en una aliada eficaz no solo para quienes buscan perder peso, sino también para aquellos que desean mantener un estilo de vida saludable y prevenir problemas cardíacos. La combinación de sus propiedades hace que la manzana sea especialmente beneficiosa en una dieta que promueva la regulación cardiovascular en general.
Cuál es mejor: roja o verde
La elección entre manzanas rojas y verdes depende de las necesidades específicas de cada persona. Ambas variedades tienen características únicas. Las manzanas rojas, como la variedad Red Delicious, suelen ser más dulces debido a su mayor contenido de azúcares naturales. Esta dulzura las convierte en una opción popular para quienes prefieren un sabor suave y agradable sin tanta acidez. Las manzanas rojas contienen en su piel una rica cantidad de quercetina, un antioxidante asociado con múltiples beneficios para la salud.
Por otro lado, las manzanas verdes, como la variedad Granny Smith, son conocidas por su bajo contenido de azúcar, lo que las hace excelentes para controlar la ingesta de azúcares. Las manzanas verdes son ricas en fibra, lo que mejora el tránsito intestinal y ayuda a eliminar toxinas. También son consideradas una opción ideal para quienes buscan controlar su peso, ya que aportan pocas calorías y generan sensación de saciedad. Ambas variedades son fuentes de vitamina C y otros nutrientes esenciales, pero la elección debe basarse en las necesidades individuales: es ideal obtener y disfrutar de la dulzura de las manzanas rojas, mientras que las manzanas verdes son preferibles para quienes buscan un bajo contenido de azúcar y apoyo en su dieta.