
El ejercicio físico tiene un impacto significativo en la salud tanto física como mental, y diversas investigaciones científicas respaldan esta afirmación. Un estudio realizado por University College London que involucró a casi 5,000 personas reveló que practicar entre seis y nueve minutos de actividad moderada a vigorosa cada día puede mejorar la función cognitiva. Este hallazgo se compara con aquellos que pasaron ese tiempo adicional sentados, durmiendo o realizando ejercicio ligero. Además, otra investigación demostró que una sola sesión de ejercicio vigoroso puede mejorar de manera mensurable la actividad cerebral, con efectos que pueden durar hasta dos horas.
Investigaciones sobre el ejercicio y la función cognitiva
Un trabajo liderado por la profesora Wendy Suzuki, del Centro de Ciencias Neuronales de la Universidad de Nueva York, mostró que quienes realizaron una hora de ejercicio (incluyendo 50 minutos de bicicleta y un calentamiento y enfriamiento de cinco minutos) y luego tomaron una batería de ejercicios cognitivos, demostraron una mejora considerable en su función cerebral. Este estudio evidenció que los participantes que habían ejercitado mostraban “puntajes notablemente mejores en las pruebas de su corteza prefrontal”. La corteza prefrontal es la parte del cerebro encargada del razonamiento, la resolución de problemas, el aprendizaje, la memoria y las habilidades de comunicación.
Un nuevo metaanálisis publicado en Pediatrics se centró en niños y adolescentes, concluyendo que el ejercicio no solo mejora las funciones cognitivas, sino que también puede contribuir a un aumento en el coeficiente intelectual (CI).
Beneficios del baile y otras actividades físicas
El baile, específicamente el tango, también se ha identificado como una actividad que tiene efectos saludables en el cerebro. En un diálogo con Infobae, el neurocientífico Agustín Ibañez, quien trabaja en el Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat) y en Adolfo Ibáñez en Chile, así como en Cerebro Global en el Colegio Trinity de Dublín, Irlanda, comentó que “el baile es una especie de intervención multicomponente que combina estimulación rítmica, motora, auditiva y psicológica, lo que tiene un impacto positivo en el plano neurológico”. Según Ibañez, el baile estimula el control motor y la plasticidad cerebral, activando circuitos motores y sensoriales.
El profesor San Andrés de Argentina también destacó que las funciones ejecutivas, que requieren planificar, secuenciar, ejecutar y monitorear tanto acciones como actividades mentales, son intensamente estimuladas por las complejas secuencias del tango.
Caminar y su impacto en la salud cerebral
El doctor Flavio Mercado (MP 78724), jefe de Neurología del Hospital Clínicas de Buenos Aires (UBA), explicó que en experimentos realizados con ratas se demostró hace varios años la utilidad del ejercicio en humanos. Mercado señaló que el ejercicio tiene un doble efecto en el cerebro: “Como tratamiento para el deterioro cognitivo leve y demencia, además de ser preventivo para demencias en general”. Este efecto se potencia con otras intervenciones, como una dieta cognitiva.
El experto añadió que para lograr estos efectos, el ejercicio debe ser regular, aunque no se ha definido unánimemente la duración, regularidad e intensidad. Un mínimo efectivo sería de 30 minutos, al menos tres veces por semana, con cada sesión subdividida en tandas de 10 minutos. Mercado también mencionó que la recomendación surge de estudios que indican que realizar ejercicio 1-2 veces por semana podría disminuir la posibilidad de demencia en un 40% en personas de 40 a 50 años. Recientes investigaciones sugieren que 150 minutos de ejercicio a la semana (30 minutos, cinco veces por semana) son beneficiosos.
Mecanismos de acción del ejercicio en el cerebro
El ejercicio actúa a través de múltiples mecanismos que mejoran la salud cerebral. Entre los beneficios se incluyen: mejora del estado cardiovascular, modificación del perfil lipídico, reducción del estrés, aumento del volumen del hipocampo en un 2%, favorecimiento del sueño y estimulación de conexiones neuronales, así como disminución de la inflamación cerebral.
Tipos de ejercicio que benefician la salud cerebral
Existen varias formas de ejercicio que se ha demostrado que protegen el cerebro:
- Ejercicio aeróbico regular: Incrementa el flujo sanguíneo y aumenta el tamaño del hipocampo, que participa en el aprendizaje verbal. Ejercicios aeróbicos de baja intensidad realizados durante un periodo extenso incluyen caminatas, trote, correr, remo, andar en bicicleta y esquiar.
- Entrenamiento de resistencia: Un estudio publicado en Archives of Internal Medicine comparó diferentes tipos de entrenamiento (equilibrio, tonificación y resistencia) realizados durante 12 meses en mujeres de entre 65 y 75 años, encontrando que el entrenamiento de resistencia produjo mejoras en métricas cognitivas.
- Yoga: Un programa de 55 semanas en California (UCLA) que incluía yoga meditativo y meditación en casa, mejoró habilidades visuales espaciales, que son esenciales para recordar y encontrar lugares.
- Taichí: Patrocinado por el National Center for Complementary and Integrative Health, se ha demostrado que el taichí ayuda en el razonamiento, la planificación y la resolución de problemas en adultos mayores que presentan signos de deterioro cognitivo.
- Baile: Un estudio realizado por New England Medicine mostró que las personas que bailaban regularmente redujeron su riesgo de demencia en un 76%, y esta reducción se asoció con la lectura.