El ministro de Transportes, Louis de Grange, anunció cambios significativos en el sistema RED que afectarán la circulación de los buses articulados, conocidos como “oruga”, durante la noche. Esta decisión forma parte de un plan de optimización del sistema de transporte, motivado por restricciones presupuestarias y una baja demanda en ese horario.
De Grange explicó que el principal motivo detrás de esta medida es el alto costo de operación de los buses articulados en comparación con los vehículos convencionales. “El principal cambio va a ser el recambio de buses articulados por buses normales. Y la razón es súper simple: el bus articulado cuesta el doble que un bus normal de 12 metros moverlo”, afirmó el ministro.
El ministro también destacó que, durante la noche, la eficiencia de los buses articulados se ve comprometida debido a la escasa cantidad de pasajeros que utilizan este servicio. “En la noche no se necesita tener buses articulados (…) circulan con tres o cuatro pasajeros”, agregó. En consecuencia, los buses “oruga” serán reemplazados por unidades convencionales, e incluso más pequeñas en algunos casos, dependiendo de la demanda en cada sector.
El objetivo de esta reestructuración es optimizar el uso de recursos sin afectar la cobertura del sistema de transporte. “Usar buses convencionales (…) es tremendamente beneficioso”, indicó De Grange, subrayando la importancia de la eficiencia en el uso de los recursos disponibles.
A pesar de las preocupaciones que ha suscitado esta medida, el Gobierno ha asegurado que no habrá un impacto en la frecuencia de los recorridos nocturnos. “No, para nada”, respondió De Grange al ser consultado sobre posibles efectos en los tiempos de espera de los usuarios. Además, el ministro destacó que los pasajeros cuentan con herramientas digitales que les permiten monitorear la llegada de los buses en tiempo real, lo que facilitará su experiencia de viaje.

