Un análisis reciente del meteorólogo Jaime Leyton, de Megatiempo, advierte sobre un invierno excepcional para Santiago de Chile, impulsado por el fenómeno de El Niño, apodado ‘Godzilla’ debido a su magnitud térmica. Este fenómeno se debe a un calentamiento inusual del océano Pacífico, que ya ha superado el grado Celsius, y que inyectará una gran cantidad de humedad en los sistemas frontales que afectarán la zona central del país durante el año.
Leyton destaca que la atmósfera presenta actualmente una notable disponibilidad de agua, lo que sugiere un retorno significativo de las precipitaciones a la cuenca de Santiago, tras años de sequías prolongadas. El meteorólogo enfatiza que las condiciones actuales, respaldadas por modelos dinámicos, requieren una reevaluación de los planes de emergencia urbanos.
En cuanto a las proyecciones de lluvia, se estima que Santiago podría recibir cerca de 250 milímetros de agua durante el trimestre invernal, un aumento considerable en comparación con el promedio anual de 175 mm. Este incremento garantizaría un superávit hídrico tras una década de déficit. Las lluvias comenzarían a intensificarse al final del otoño, estableciendo un patrón de precipitaciones recurrentes.
Leyton también menciona que hay un 80 por ciento de probabilidad de que este escenario lluvioso se materialice, lo que indica que el próximo ciclo estacional será severo y pondrá a prueba la infraestructura de la ciudad. Además, advierte que cuando las anomalías térmicas superan el grado positivo, los inviernos tienden a ser persistentes y peligrosos, lo que hace esencial el monitoreo de caudales en las áreas precordilleranas para prevenir desastres por lluvias concentradas.
El impacto de este fenómeno no se limitará a los meses de invierno, ya que se espera que su influencia se extienda hasta la primavera, con posibles chubascos en septiembre. Esto representa un desafío logístico para la ciudad y un riesgo para la agricultura debido al exceso de humedad. Santiago se prepara para una temporada de inviernos intensos, bajo la vigilancia del equipo de meteorología nacional, que anticipa un despliegue hídrico sin precedentes.

