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“Gracias a la delincuencia, una familia quedó sin sustento” cierra quiosco en Los Ángeles

Una familia se queda sin sustento tras el cierre de su quiosco por robos constantes.
Una familia se queda sin sustento tras el cierre de su quiosco por robos constantes.

Ángela Almendras, dueña de un quiosco en Los Ángeles, enfrenta robos constantes que amenazan su sustento familiar. Su mensaje busca concientizar sobre la delincuencia.

Ángela Almendras, propietaria de un quiosco situado en la calle Almagro, en el centro de Los Ángeles, en la región del Biobío, ha sido víctima de múltiples robos en su establecimiento. En respuesta a esta situación, decidió colocar un cartel que reza: “Gracias a la delincuencia, una familia quedó sin sustento”. Este mensaje surge tras un robo ocurrido en la madrugada del pasado martes, cuando la dueña del quiosco se dio cuenta de que delincuentes habían forzado la entrada, llevándose varios objetos y causando daños significativos a la estructura del local, que resultó con paredes metálicas deterioradas y vidrios rotos.

En una entrevista con La Tribuna, Almendras relató que había experimentado un incidente similar hace dos semanas, aunque en esa ocasión el quiosco estaba abierto. La comerciante expresó su intención de utilizar el cartel como una forma de “concientizar a alguien, no sé si a las autoridades, porque no solo yo soy víctima de estos asaltos y robos, es toda la calle Almagro la que vive siendo constantemente asaltada. Es un mensaje simple, pero fuerte”.

La situación ha llevado a Almendras a replantearse su futuro, afirmando que “voy a tener que reinventarme y buscar otra forma de generar ingresos”, ya que no dispone de los recursos necesarios para restaurar su negocio. “Estamos en una condición de vulnerabilidad y nadie hace nada”, lamentó.

En cuanto a sus planes inmediatos, la comerciante indicó que venderá los productos que logró rescatar de su quiosco a través de Facebook, con el objetivo de apoyar a su familia, que incluye a sus dos hijos: uno que está en la universidad y otro de ocho años, diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Almendras concluyó su relato mencionando que “en este minuto de mí dependen mis dos hijos, uno está en la universidad y mi otro hijo actualmente tiene autismo. Yo trabajaba ese quiosco por la flexibilidad de horarios que me permitía para poder estar presente para mi hijo más pequeño”.

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