
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán ha confirmado la muerte de su presidente, Alí Larijani, tras un ataque aéreo atribuido a Israel. En un comunicado emitido este martes, el consejo expresó: “Las almas puras de los mártires acogieron el alma purificada del siervo justo de Dios, el mártir Dr. Ali Larijani”, añadiendo que su hijo y su guardaespaldas también perdieron la vida en el mismo ataque.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, había anunciado previamente la muerte de Larijani, quien contaba con 68 años. Desde el inicio del conflicto, Larijani había asumido un papel más visible que el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, quien no ha aparecido en público desde su nombramiento. La muerte de Larijani representa un golpe significativo para Irán, dado que era considerado una figura clave en el régimen, capaz de manejar tanto el ámbito ideológico como el diplomático.
Larijani, conocido por su tono mesurado y su uso de gafas, había sido visto recientemente en una manifestación progubernamental en Teherán, donde mostró un desafío a las acciones de Israel y Estados Unidos. Su trayectoria en el gobierno iraní fue notable, ya que equilibró la lealtad ideológica con un enfoque pragmático, desempeñando un papel crucial en la política nuclear y en la diplomacia del país.
En 2025, tras la última guerra de Irán contra Israel y Estados Unidos, Larijani fue nombrado jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, un cargo que ya había ocupado casi dos décadas antes. En este rol, coordinó estrategias de defensa y supervisó la política nuclear de Irán. Además, se destacó en la arena diplomática, realizando visitas a países del Golfo como Omán y Catar, mientras Irán participaba en negociaciones nucleares que finalmente se vieron frustradas por el conflicto.
La figura de Larijani era vista como un pilar en la estructura de poder iraní, y su fallecimiento podría tener repercusiones significativas en la política interna y externa del país.