Una alarma se ha desatado en Europa tras la confirmación de la presencia de raticidas en alimentos para bebés de la marca suizo-alemana Hipp, lo que ha llevado a la retirada de varios lotes en países como Austria, Eslovaquia y la República Checa.
Las autoridades austriacas han confirmado que los análisis realizados en los productos han dado positivo por veneno para ratones. Los tarros afectados son de 190 gramos de papilla de zanahoria y papa, destinados a lactantes a partir de cinco meses. En respuesta a esta situación, los supermercados de los países mencionados han comenzado a retirar los productos de sus estanterías como medida preventiva.
La empresa Hipp ha emitido un comunicado en el que asegura que los tarros salieron de sus instalaciones en perfectas condiciones y ha sugerido que podría tratarse de un “acto delictivo” relacionado con un intento de extorsión. Según EuroNews, el supuesto autor del delito envió un correo electrónico anónimo y sospechoso a la empresa, advirtiendo sobre el envenenamiento de los alimentos.
El diario vienés Die Presse ha informado que el 27 de marzo, la sede de Hipp en Alemania recibió un mensaje en el que se exigían dos millones de euros antes del 2 de abril, bajo la amenaza de colocar frascos envenenados en tiendas Tesco en Brno (República Checa) y Dunajská Streda (Eslovaquia), así como en una sucursal de Interspar en Eisenstadt (Austria). Sin embargo, la empresa no leyó el correo hasta el 16 de abril, lo que ha generado preocupación sobre la seguridad de los productos.
En Eslovaquia, la policía ha incautado alimentos infantiles sospechosos en una tienda de Dunajská Streda, donde se esperaba distribuir un lote específico de productos. Todos los paquetes potencialmente peligrosos han sido retirados de la venta y enviados para su análisis, según informó el diario Pravda. Un cliente reportó un frasco sospechoso, aunque no se ha registrado ningún caso de consumo.
Mientras tanto, la fiscalía de Eisenstadt investiga el caso por un presunto “delito de peligro público deliberado” y las autoridades austriacas están en busca de un segundo recipiente que podría haber sido manipulado y vendido en el mismo supermercado. Equipos sanitarios de los países afectados están realizando inspecciones en hospitales, guarderías y colegios para asegurarse de que no se utilicen estos productos.
Los raticidas en cuestión contienen varios principios activos, siendo la bromadiolona el más común, un antagonista de la vitamina K que puede afectar la coagulación sanguínea, provocando hemorragias y otros síntomas que pueden aparecer entre dos y cinco días después de la ingesta.

