Aldo Ibani renunció a su cargo como seremi de Salud de Valparaíso solo tres días después de su nombramiento, generando controversia en el sector salud.
El pasado 2 de abril, la Delegación Presidencial de Valparaíso anunció que Aldo Ibani asumiría como nuevo seremi de Salud de la región. Sin embargo, el domingo, el Ministerio de Salud confirmó su renuncia al cargo. En el momento de su nombramiento, se destacó que Ibani contaba con “amplia experiencia en atención primaria de salud municipal, gestión clínica y docencia”. Hasta entonces, se desempeñaba como jefe del Programa de Cirugía Menor de la Corporación Municipal de Quilpué, donde lideró iniciativas para mejorar la atención quirúrgica ambulatoria y la continuidad asistencial en la atención primaria de salud (APS).
No obstante, su nombramiento suscitó críticas en el ámbito de la salud, debido a cuestionamientos sobre su experiencia. Luis Ignacio de la Torre, presidente del Colegio Médico en la Región de Valparaíso, expresó que se requieren “liderazgos consolidados, personas con experiencia en la red pública y con conocimiento de la red de nuestra región”. Además, desde el Colegio de Dentistas manifestaron dudas sobre sus credenciales, señalando que solo poseía el título de médico cirujano y que estaban recopilando denuncias de ex compañeros de la Universidad de Valparaíso, quienes afirmaron que Ibani había vendido productos falsos.
Asimismo, se reveló que Ibani estaba bajo indagatoria por su desempeño como director clínico de la Clínica Italdent, donde supuestamente ejerció sin contar con un título de médico cirujano o cirujano dentista. Ex trabajadores de la clínica también denunciaron problemas con el pago de sus sueldos durante su gestión entre 2014 y 2016.
Ante esta situación, el Ministerio de Salud decidió que Aldo Ibani no asumirá el cargo de seremi de Salud de Valparaíso. En su lugar, Carlos Zamora, actual jefe del Departamento de Salud Pública, ocupará el puesto en calidad de subrogante hasta que se designe a un nuevo titular.
Este episodio se suma a un contexto de creciente escrutinio sobre la idoneidad de los nombramientos en el sector salud, donde la experiencia y la formación profesional son cruciales para garantizar la calidad de la atención a la población.

