Aldo Ibani, quien fue nombrado Seremi de Salud de Valparaíso el pasado jueves por el gobierno de José Antonio Kast, ha presentado su renuncia este domingo en medio de controversias y denuncias sobre su trayectoria profesional.
La decisión de Ibani se produce tras la aparición de múltiples testimonios y acusaciones en redes sociales que cuestionan la validez de sus estudios de posgrado y la legalidad de la constitución de una empresa antes de obtener su título profesional habilitante. Además, se han reportado denuncias sobre presuntas irregularidades en su ejercicio profesional, incluyendo el maltrato a pacientes y la realización de procedimientos clínicos sin contar con las credenciales necesarias, como la práctica de la odontología y dermatología sin las especialidades correspondientes.
En su carta de renuncia, Ibani menciona que su decisión responde a su compromiso con el Presidente de la República y el Gobierno de Chile, así como a la necesidad de defender su honra y la de su familia ante lo que califica como “injuriosos hechos” publicados por diversos actores en los últimos días. “Tomaré todas y cada una de las acciones legales que en derecho correspondan para que nunca más una ‘funa’ basada en mentiras, sin pruebas ni fundamentos reales, sea utilizada para enlodar la imagen de cualquier persona, menos aún, cuando se trata de un inocente”, afirmó.
Ibani también expresó su confianza en que su defensa será sólida, respaldada por un equipo de abogados y por la documentación que acredita su formación como médico cirujano. Aclaró que su renuncia no fue producto de presiones por parte de las autoridades del Gobierno, sino que se debe a su deseo de concentrarse en las acciones legales que emprenderá para proteger su reputación y la de su familia.
Este caso ha generado un amplio debate en la opinión pública, especialmente en el contexto de la gestión de la salud pública en la región de Valparaíso, donde la confianza en las autoridades sanitarias es crucial. La situación de Aldo Ibani se suma a un panorama complejo en el ámbito de la salud, donde la transparencia y la ética profesional son cada vez más demandadas por la ciudadanía.

