El interés por el mundo financiero ha estado presente desde la infancia de Jorge Ramírez, quien es el actual vicepresidente de finanzas de Molymet. Su padre, que fue CEO del Banco de Chile, le inculcó desde pequeño la importancia de las acciones, la bolsa y la compra de divisas. En sus inicios profesionales, Ramírez trabajó como ejecutivo de reestructuración financiera en el Banco Central y posteriormente en la mesa de dinero de la corredora de bolsa Eurovalores. En 1989, se unió a Molymet, una empresa que se ha consolidado como líder en la producción mundial de renio y que tiene la capacidad de procesar aproximadamente el 35% del molibdeno a nivel global.
Historia y crecimiento de Molymet
Durante los últimos 35 años, Molymet ha evolucionado de ser una empresa local a convertirse en una multinacional con plantas en Chile, México, Bélgica y Alemania, además de contar con oficinas comerciales en Reino Unido, China, Estados Unidos, Brasil y Chile. La compañía está vinculada al grupo austriaco Plansee y a las familias Gianoli, Mustakis y Matte. En una entrevista con Señal DF, Ramírez destacó que, históricamente, los resultados de Molymet han sido estables, con utilidades que rondan entre los US$ 50 millones y US$ 60 millones.
Sin embargo, los últimos años han estado marcados por una volatilidad “totalmente inusual” en el precio del molibdeno. En 2021 y 2022, las utilidades de Molymet fueron excepcionales, alcanzando US$ 97 millones y US$ 90 millones respectivamente. En contraste, en 2023, la situación cambió drásticamente, con una caída del 73% en la última línea de resultados. Ramírez explicó que “en 2023 los resultados fueron históricamente bajos porque el precio del molibdeno subió mucho y luego cayó rápidamente”. Este desfase entre las cuentas por pagar y por cobrar obligó a la empresa a financiar altas necesidades de capital de trabajo en los primeros meses del año.
Desempeño financiero y reestructuración
Durante 2023, Molymet emitió US$ 309 millones, lo que incrementó su deuda financiera en un 52%, elevando los gastos financieros netos de US$ 21 millones a US$ 38 millones. Las repercusiones de estos resultados, junto con el regreso a precios estables, llevaron a la compañía a realizar profundos movimientos en el mercado de bonos en 2024. Ramírez detalló que “realizamos un cambio en toda la estructura financiera”. En marzo de 2024, Molymet amortizó completamente un bono por US$ 163 millones; en julio, prepagó otro bono por US$ 190 millones y realizó una emisión en México por US$ 109 millones. Como resultado, entre el tercer trimestre de 2024 y el de 2023, la estructura financiera de la compañía volvió prácticamente a la normalidad, con una reducción del 40% en la deuda financiera neta y del 58% en el costo financiero neto. Actualmente, la firma no enfrenta vencimientos significativos hasta finales de 2027.
Eficiencia operativa y proyecciones futuras
En 2024, Molymet también ha experimentado avances en eficiencias operacionales, lo que ha impulsado los márgenes de comercialización. A septiembre, los costos de distribución y los gastos por función cayeron un 22%. Ramírez agregó que “esto se ha hecho privilegiando la producción en las plantas de menores costos para cada uno de los productos que fabricamos”. Estos avances en eficiencia están alineados con la llegada del nuevo presidente ejecutivo, Edgar Pape, quien asumió en marzo de 2024. Ramírez comentó que “estamos viendo un nuevo aire” y que el cambio generacional está impulsando ideas de innovaciones y mejoras continuas.
Al tercer trimestre de 2024, el Ebitda creció un 15%, alcanzando US$ 118 millones, y la utilidad aumentó un 32%, reportando US$ 45 millones. La estrategia del área que dirige Ramírez se centra en dos objetivos principales: asegurar la liquidez necesaria para financiar el capital de trabajo y contribuir a mantener y mejorar las utilidades. A pesar de los buenos resultados, el volumen de productos de molibdeno vendidos por Molymet cayó un 5%. Ramírez indicó que la compañía vende principalmente a Brasil en Latinoamérica, mientras que sus otros mercados son Europa, Asia y Estados Unidos.
Perspectivas de crecimiento y diversificación
La tasa de crecimiento de la demanda interna del molibdeno se estima en alrededor del 3% anual, cifra que podría aumentar con la recuperación de China. Las clasificaciones crediticias de Molymet están limitadas por la escasa diversificación de materias primas, y Ramírez mencionó que la diversificación puede lograrse aumentando el pipeline de productos. En cuanto a la expansión geográfica, Ramírez afirmó que las oficinas comerciales están estratégicamente ubicadas y que no buscan estar presentes en todos los polos mineros, ya que no todos los países tienen molibdeno.
El Capex estimado por el mercado es de US$ 40 millones en 2025 y US$ 40 millones en 2026, enfocado en el mantenimiento de las plantas, sin planes de adquisiciones o proyectos adicionales. Ramírez destacó la importancia de diversificar las fuentes de financiamiento, aprendida durante la crisis financiera de 2008, y mencionó que Molymet no se financia únicamente en Chile, sino que también ha emitido bonos en Colombia y México. En México, la compañía ha sido la extranjera que más ha emitido en el país, aprovechando un mercado de capitales profundo y flexible.
En relación a la exposición al tipo de cambio, Ramírez indicó que han manejado bien la situación y que han implementado estrategias de coberturas dinámicas. Molymet ha presentado solicitudes de patentes para diversos procesos desarrollados, aunque Ramírez aclaró que no buscan comercializarlas, ya que se han convertido en una fuente de seguridad. En 2019, la compañía desechó el proyecto de construir una fábrica de partes para baterías, y Ramírez confirmó que no está en los planes retomar ese proyecto en el corto plazo.

