
La Ciudad de Buenos Aires ha reanudado su campaña de vacunación contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) con el objetivo de prevenir la bronquiolitis y otras infecciones respiratorias graves en lactantes. Esta iniciativa refuerza el compromiso con la salud materno-infantil y se posiciona como una estrategia clave para reducir la mortalidad neonatal y posneonatal en la región. El VSR es una de las principales causas de enfermedades agudas en lactantes menores de un año. Durante los meses de invierno, los casos de neumonía vinculados a este virus generan un aumento significativo en las consultas médicas y en las internaciones en cuidados críticos. La implementación de esta campaña responde a la necesidad de proteger a los recién nacidos durante sus primeros meses de vida, una etapa especialmente vulnerable.
Vacunación y acceso a la inmunización
La incorporación de la vacuna contra el VSR al Calendario Nacional de Vacunación permite garantizar su acceso gratuito y obligatorio, fortaleciendo así la salud pública. La reanudación de la campaña en 2025 marca la segunda vez que se aplica la vacunación contra el VSR. Este esfuerzo comenzó en 2024, cuando se logró vacunar a más de 9.900 personas embarazadas, alcanzando una cobertura superior al 65% de la población objetivo. El éxito inicial motivó la continuidad del programa, dado el impacto en la reducción de hospitalizaciones y la incorporación efectiva de la vacuna desde el 1 de enero, asegurando la disponibilidad de la inmunización de forma gratuita y obligatoria.
Objetivos y beneficios de la vacunación
El objetivo principal de esta campaña son las embarazadas que se encuentran entre las semanas 32 y 36 de gestación, ya que la vacuna transfiere inmunidad al bebé a través de la placenta. Los beneficios y resultados esperados de la vacunación han sido aprobados por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) tras demostrarse su seguridad y eficacia en estudios clínicos. Los datos muestran una efectividad del 81,8% para prevenir enfermedades severas en los primeros 90 días de vida del bebé, lo que convierte a esta vacuna en una herramienta esencial para los recién nacidos. Además, contribuye a disminuir la incidencia de neumonías, dos afecciones comunes asociadas al VSR. Estas complicaciones no solo evitan hospitalizaciones, sino que también tienen un impacto directo en la disminución de la mortalidad posneonatal.
Disponibilidad y compatibilidad de la vacuna
La vacuna está disponible en hospitales y Centros de Salud (CeSACs) de la Ciudad, donde los pacientes pueden recibir la dosis sin necesidad de turno previo ni orden médica. Para facilitar el acceso, el Ministerio de Salud ha publicado los horarios y ubicaciones en su sitio oficial. La vacuna contra el VSR es compatible con otras inmunizaciones recomendadas durante el embarazo, como la antigripal, la COVID-19 y la triple bacteriana acelular, lo que permite cumplir con el calendario completo de vacunas adicionales.
Impacto en la salud materno-infantil
La campaña de vacunación fue uno de los aspectos destacados de la salud pública, marcando un descenso en la incidencia de enfermedades respiratorias en lactantes y sentando las bases para el año 2025. La vacunación durante el embarazo protege a las gestantes y transfiere anticuerpos al bebé. En caso de infección por VSR, la protección comienza a partir de los 15 días posteriores a la aplicación de la vacuna, lo que refuerza la importancia de la lactancia materna, prolongando así la vida y el desarrollo saludable del bebé.
El VSR puede manifestarse como un resfriado leve en adultos sanos, pero adquiere gravedad cuando afecta a poblaciones vulnerables o a aquellos con condiciones preexistentes. En estos casos, la infección puede extenderse al sistema respiratorio inferior, provocando fiebre, dificultad para respirar y sibilancias. La vacunación se considera una medida eficaz para reducir el riesgo de complicaciones graves.
Entre las medidas preventivas básicas para evitar la propagación del VSR, se destacan el lavado frecuente de manos con agua y jabón, cubrirse al toser o estornudar, y quedarse en casa ante la aparición de síntomas respiratorios. Estas prácticas contribuyen a disminuir la propagación del virus, que tiene una mayor incidencia en poblaciones vulnerables. El VSR se transmite a través de secreciones y el contacto con superficies contaminadas, pudiendo sobrevivir varias horas en objetos duros como mesas y barandales, y por períodos breves en materiales blandos como pañuelos o manos.