
La “joroba de búfalo”, que se refiere a la acumulación de grasa en la base del cuello o en la parte superior de la espalda, no es únicamente el resultado de una mala postura, sino que puede indicar problemas de salud más complejos. La doctora Dahlia Rice, cirujana plástica en Chicago y fundadora de DMR Aesthetics, explica que el término médico correcto para esta condición es hipertrofia de la almohadilla grasa dorsocervical. Aunque la mala postura puede hacer que esta protuberancia parezca más pronunciada, su aparición puede estar relacionada con diversas causas médicas.
La doctora Rachel Mason, cirujana plástica y fundadora de La Femme Plastic Surgery, señala que la condición a menudo se asocia con el peso, aunque no siempre. “En algunos casos, puede estar asociada a enfermedades como el síndrome de Cushing, que se produce cuando el cuerpo tiene demasiada hormona cortisol durante un periodo prolongado, o al uso prolongado de esteroides”, explica. Un exceso de cortisol puede llevar a una acumulación de grasa en áreas específicas del cuerpo, incluyendo la cara, la nuca y el abdomen.
Además, ciertos medicamentos, como algunos tratamientos para el VIH, pueden contribuir a la acumulación de grasa en el cuello y la parte superior de la espalda. Otras causas incluyen la lipodistrofia parcial familiar, que es una distribución anormal del tejido adiposo de origen genético, la enfermedad de Madelung, que causa depósitos anormales de grasa, y la obesidad central, que afecta principalmente a la cara, la nuca y el abdomen.
La doctora Mason también destaca la diferencia entre la “joroba de búfalo” y la “joroba de viuda”. La última está relacionada con la curvatura de la columna y no con la acumulación de grasa. “Una verdadera ‘joroba de búfalo’ se siente blanda y grasa”, aclara Mason, añadiendo que los problemas estructurales de postura requieren un enfoque diferente al de la reducción de grasa.
Es importante que los pacientes consulten a un médico si la protuberancia aparece de forma repentina, sigue creciendo o se acompaña de otros síntomas. La doctora Rice advierte que si la “joroba de búfalo” se presenta con fatiga, debilidad muscular o cambios en la presión arterial, es fundamental buscar atención médica. Otros síntomas como moretones fáciles, cambios hormonales o estrías moradas podrían indicar un trastorno endocrino.
El tratamiento para la “joroba de búfalo” varía según la causa subyacente. En casos relacionados con la postura, la fisioterapia y ejercicios de fortalecimiento pueden ser efectivos. Si se relaciona con medicamentos, los médicos pueden ajustar el tratamiento. Para aquellos con grasa localizada y sin condiciones médicas, se pueden considerar procedimientos estéticos. Cambios en el estilo de vida, como mantener un peso saludable y mejorar la postura, también son recomendados para controlar o reducir esta condición.
Aunque la “joroba de búfalo” generalmente no es peligrosa por sí sola, las condiciones subyacentes no tratadas pueden llevar a complicaciones más graves, como hipertensión o problemas del sueño. La doctora Mason concluye que “identificar la causa a tiempo es clave para elegir el tratamiento adecuado”.