
El fortalecimiento del piso pélvico se vuelve esencial para combatir la incontinencia urinaria y otros problemas asociados, especialmente en mujeres tras el parto o durante la vejez. Recientemente, se ha introducido un tratamiento innovador conocido como hifu íntimo, que complementa los ejercicios físicos tradicionales y otras terapias.
Según la Clínica Las Condes, el piso pélvico es la estructura que sostiene los órganos abdominales, incluyendo la vejiga y el útero, y su debilitamiento puede llevar a problemas como la incontinencia urinaria, prolapsos genitales y dificultades con la evacuación. Tradicionalmente, el fortalecimiento de esta área se ha abordado mediante kinesiología, donde se trabaja la parte externa de la zona genital femenina.
El hifu íntimo, que utiliza ultrasonido focalizado de alta intensidad, representa un avance significativo en el tratamiento de la incontinencia urinaria. Lucía Arellano Gramunt, matrona de la Universidad de Chile, explica que este procedimiento implica el uso de un dispositivo similar al de las ecografías, que emite ondas sonoras dirigidas a los músculos del piso pélvico, promoviendo un proceso regenerativo tanto en el músculo como en la mucosa vaginal.
“Es lo mismo que la ecografía, pero el ultrasonido es más intenso y focalizado en una zona del piso pélvico, por dentro de la vagina”, detalla Arellano. Este tratamiento no solo fortalece el piso pélvico, sino que también ayuda a mejorar la laxitud que puede ocurrir tras el parto y durante el climaterio, un periodo de transición en la vida de la mujer caracterizado por la disminución de hormonas como el estrógeno, lo que puede contribuir a la flacidez muscular y a la incontinencia.
Arellano también menciona que el hifu íntimo puede ser complementado con terapia de sustitución hormonal, que se puede iniciar en etapas tempranas del climaterio, siempre que no existan contraindicaciones. Además, se ha comenzado a utilizar el tratamiento de plasma rico en plaquetas para fortalecer el piso pélvico, aplicándose bajo anestesia y generando una reacción reparadora en la mucosa.
Este tratamiento es exclusivo de matronas, quienes deben realizar una evaluación ginecológica previa. La duración del procedimiento es de más de 45 minutos, y generalmente se requieren dos sesiones iniciales con un mes de diferencia, seguidas de sesiones de refuerzo cada seis a ocho meses. Sin embargo, el hifu íntimo aún no está disponible en el sistema público de salud en Chile, y su costo puede ser elevado debido a la necesidad de capacitación especializada.
Las contraindicaciones para el hifu íntimo incluyen enfermedades infecciosas, autoinmunes, cáncer cervicouterino o vaginal, y condiciones hormonodependientes. Arellano advierte que no se debe utilizar medicamentos antiinflamatorios durante el tratamiento, ya que se busca provocar una inflamación controlada en la zona tratada. Además, se recomienda que el tratamiento comience al presentar los primeros síntomas de incontinencia o molestias sexuales, especialmente al inicio del climaterio.
Lucía Arellano es parte de la Sociedad de Matronería en Ginecología Estética, Regenerativa, Funcional y Piso Pélvico (SOMAGREFP), que tiene como objetivo promover prácticas clínicas basadas en la evidencia y centradas en el bienestar integral de las mujeres a lo largo de su vida.