
Un equipo de investigación en Dallas, Texas, ha realizado un avance significativo en la comprensión de una forma poco común de diabetes infantil. Sus hallazgos podrían abrir nuevas posibilidades para el tratamiento de tipos más comunes de diabetes, como la tipo 1 y tipo 2, que afectan a millones de personas en todo el mundo. El estudio, llevado a cabo por expertos del Centro Médico UT Southwestern y publicado en la revista Molecular Metabolism, utilizó un modelo de ratones que imita con precisión una rara mutación genética que afecta a los recién nacidos. Aunque esta enfermedad neonatal es poco frecuente, afectando entre 1 de cada 90,000 a 1 de cada 160,000 nacidos vivos, su estudio podría ser clave para mejorar la comprensión de lo que sucede en otros tipos más extendidos de diabetes.
Características de la diabetes neonatal
La diabetes neonatal se define como aquella que es diagnosticada antes de los 6 meses de edad en el niño afectado, con una incidencia de aproximadamente 1 en 150,000 nacidos vivos. La causa de esta enfermedad es de origen genético, resultando de mutaciones en diferentes genes que producen alteraciones moleculares en la producción de insulina en las células β del páncreas. Estas mutaciones afectan varios genes que, a su vez, modifican las moléculas que funcionan en la producción de insulina, lo que resulta en una disminución significativa de la liberación de insulina. Los bebés que son tratados desde el inicio debido a los altos niveles de glucosa presentan complicaciones.
El Dr. Gustavo Frechtel (MN 60.595), médico en Genética y Biología Molecular y especialista en nutrición en el Hospital Clínicas José San Martín, destacó la importancia de conocer la falla molecular en la diabetes, afirmando que “implica que se pueden realizar tratamientos específicos de acuerdo a lo que se trate, los cuales tienen mayor eficacia en el control del azúcar y menos efectos adversos como la hipoglucemia”.
Clasificación de la diabetes neonatal
El Dr. Luis Fabio Palacios (Porta 83216), pediatra en Diabetes Italiano, explicó que la diabetes neonatal se clasifica en dos tipos: transitoria (DNT) y permanente (DNP). La DNT remite en los primeros meses de vida en la mayoría de los casos, aunque puede reaparecer en la infancia, adolescencia o adultez, mientras que la DNP requiere tratamiento de por vida. Ambas entidades son genéticamente diferentes y presentan una amplia gama de síntomas, que pueden incluir déficit de crecimiento, bajo peso, poliuria (orina excesiva), polidipsia (sed anormal), irritabilidad, vómitos, decaimiento y letargo.
El Dr. Palacios también mencionó que existen numerosos subtipos de diabetes neonatal con diversas causas genéticas, donde la identificación de las mismas no solo es relevante para los pacientes, sino que también proporciona información sobre qué es necesario para el funcionamiento adecuado de las células. Actualmente, las pruebas permiten obtener un diagnóstico genético en el 85% de los pacientes neonatales, aunque muchas de estas pruebas se realizan fuera del país.
Investigaciones sobre la respuesta celular
Los investigadores de Dallas han apuntado a un proceso celular complejo conocido como la respuesta de proteína desplegada (UPR, por sus siglas en inglés). Este proceso ayuda a manejar correctamente las proteínas, funcionando como un sistema de calidad interno. El problema surge cuando se acumulan proteínas mal formadas, lo que puede generar daño celular. En este caso, los científicos se centraron en la enzima FicD, que regula el sistema UPR, y en la proteína BiP, que se encarga de plegar otras proteínas para que funcionen correctamente. La función de BiP actúa como un interruptor que se enciende o apaga dependiendo de las necesidades celulares. Cuando hay FicD, esta función se pierde, lo que resulta en un desajuste que parece ser el inicio progresivo de la enfermedad en el páncreas.
La Dra. Amanda Casey y los doctores Kim Orth y Jun Wu desarrollaron una línea de investigación en la que los ratones presentaban un desarrollo normal al nacer, pero comenzaron a mostrar cambios a las cinco semanas de vida, con un aumento en los niveles de glucosa en sangre. Al analizar los tejidos de los animales, encontraron que el metabolismo de la glucosa estaba descontrolado, especialmente en el hígado, que resultaba ser el más afectado. Al observar el tejido pancreático, notaron que había perdido su organización habitual; aunque las células seguían vivas, ya no funcionaban correctamente, lo que resultaba en la incapacidad de producir la hormona que mantiene los niveles de glucosa en sangre.
Perspectivas futuras en el tratamiento de la diabetes
La observación de que la disfunción beta se debe a la muerte celular indica que si se logra proteger estas células y mantenerlas funcionales durante más tiempo, podría haber una oportunidad para el tratamiento. Otro dato relevante es que se ha observado que la UPR está desregulada, lo que plantea la pregunta de si es posible intervenir para evitar o retrasar la diabetes. El Dr. Orth, uno de los autores del trabajo, señaló que la progresión lenta de la enfermedad podría ofrecer una ventana de tiempo valiosa para aplicar tratamientos. “Sorprendentemente, nacen normales”, comentó, sugiriendo que el período previo al deterioro podría ser un momento adecuado para aplicar estrategias preventivas.
Los investigadores están explorando la posibilidad de diseñar terapias dirigidas que mantengan la producción de insulina, evitando que las células beta dejen de funcionar. Además, la identificación de la causa específica de la diabetes infantil es crucial para contar con modelos preclínicos precisos, ya que sin ellos es difícil observar cómo avanza la enfermedad y en qué momentos críticos se puede intervenir.
El Dr. Frechtel destacó que las alteraciones moleculares detectadas están involucradas en el desarrollo de la diabetes tipo 1 y que esto podría beneficiar a aquellos que sufren de diabetes con tratamientos más eficaces y menos efectos adversos. La medicina de precisión en diabetes tiene como objetivo abordar defectos fenotípicos específicos, lo que implica poder llevar a cabo tratamientos personalizados. La medicina personalizada se basa en la interacción entre la investigación básica y la clínica, lo que se denomina medicina translacional.
Por otro lado, el Dr. Porta puntualizó que los avances han permitido la identificación de subgrupos clínicamente relevantes. “Las clasificaciones deben considerarse como herramientas clínicas que ayudan a definir y determinar el tratamiento adecuado para la diabetes”, sostuvo. En Argentina, el 12.7% de los adultos mayores de 18 años padecen diabetes, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, y el 10% de todas las clínicas reportan casos de diabetes.
El Dr. Porta también precisó que existen diversos tipos de diabetes, incluyendo la autoinmune y la relacionada con la obesidad y la resistencia a la insulina. Aunque todavía es pronto para hablar de aplicaciones clínicas, los avances en la investigación están abriendo posibles caminos para explorar tratamientos eficaces. Las investigaciones futuras buscarán comprender mejor el plegado de proteínas y continuar los estudios para restaurar la función de las células afectadas, incluso si han perdido su capacidad de producción de insulina.
El equipo interdisciplinario de Nutrición y Clínica Metabolismo de la UBA, conformado por la Dra. Andrea Sverdlick (76.066), la médica especialista diplomada Lic. María Isabel Rosón (863) y Natalia Presner (4.913), brinda talleres de educación nutricional diabetológica general. Estos talleres abordan temas nutricionales como la alimentación saludable, el conteo de hidratos de carbono y el rotulado nutricional, planificando en conjunto con los intereses y necesidades de los pacientes, basándose en problemáticas observadas en el contexto de la consulta. El método de conteo de carbohidratos consiste en educar a los pacientes para que puedan estimar la cantidad de macronutrientes que consumen en distintas comidas a lo largo del día, utilizando esta información para establecer dosis adecuadas de insulina, considerando la glucemia y la actividad física programada. Los talleres se llevan a cabo mensualmente y están abiertos a pacientes de todas las edades, incluyendo aquellos que requieren insulina o múltiples infusores continuos.