
Mitos sobre la concepción pueden confundir a parejas que buscan embarazo. Conoce los factores que influyen en la fertilidad y cuándo buscar ayuda médica.
Existen numerosos mitos relacionados con la concepción durante los días fértiles que generan confusión entre las parejas que desean tener un hijo. Uno de los conceptos erróneos más comunes es la idea de que es sencillo concebir si se mantienen relaciones sexuales durante el período de ovulación. Sin embargo, diversos factores pueden influir en las probabilidades de embarazo, incluso en los días más propicios. Según el Dr. Jesús Rodolfo Lizardo Pineda, médico de la Clínica de la Mujer y Medicina Reproductiva en Viña del Mar, “es cierto que para poder lograr un embarazo es necesario tener relaciones sexuales durante los días fértiles de la mujer, pero esto no garantiza la concepción debido a que pueden estar afectados algunos factores que influyen para conseguir el embarazo”. Además, el Dr. Lizardo señala que la prevalencia de infertilidad es aproximadamente del 14%, y que el 85% de las parejas que buscan un embarazo lo logran en el transcurso de un año.
Entre los factores que pueden afectar la capacidad de una pareja para concebir, el Dr. Lizardo menciona varios aspectos importantes. La actividad laboral de los miembros de la pareja, especialmente si uno de ellos trabaja en turnos nocturnos, puede alterar los niveles hormonales. Asimismo, el estrés puede influir en algunos casos, aunque no es considerado la causa principal, ya que la infertilidad suele ser multifactorial. Otros factores que pueden impactar negativamente la fertilidad incluyen el consumo de tabaco, el abuso de alcohol, una alimentación inadecuada, y un peso corporal que sea demasiado bajo o excesivo. El Dr. Lizardo también advierte que el ejercicio intenso y prolongado puede afectar la ovulación en las mujeres y reducir los niveles de progesterona.
Además, existen ciertas condiciones médicas que pueden comprometer la fertilidad, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP). El Dr. Lizardo explica que “la paciente con SOP generalmente tiene ciclos sin ovulaciones, son anovulatorias, por lo que aún cuando tengan relaciones sexuales continuas, difícilmente logran el embarazo”.
En cuanto a la frecuencia recomendada de relaciones sexuales para aumentar las posibilidades de concepción, el especialista aclara que “no existe un número determinado; en realidad, las que sean posibles son suficientes. Lo que sí es cierto es que lo ideal es que al menos sea 3 veces por semana”.
El Dr. Lizardo también aborda algunos mitos comunes sobre la concepción y los días fértiles. Por ejemplo, menciona que la temperatura basal corporal puede ser utilizada para determinar el momento de la ovulación, pero aclara que “sí puede, pero es un método que ya no se usa por ser poco preciso y muy tedioso”. Otro mito es que menstruar todos los meses implica ovular todos los meses, lo cual es falso, ya que hay ciclos menstruales en los que no ocurre la ovulación, es decir, hay pacientes anovuladoras. También se cree que no se puede quedar embarazada durante la menstruación; aunque las posibilidades son muy bajas, no son nulas, ya que en algunas mujeres la ovulación puede ocurrir de forma temprana en el ciclo. Finalmente, el Dr. Lizardo enfatiza que “posiciones como la del misionero (mujer abajo y hombre arriba) o elevar las piernas durante el coito no afectan en absoluto la fertilidad, es decir, ni la aumentan ni la disminuyen”.
Respecto a cuándo es recomendable buscar ayuda médica si no se logra concebir después de varios meses de intentos durante los días fértiles, el Dr. Lizardo indica que “cuando llevas 1 año de relaciones sexuales sin protección y no has conseguido el embarazo, o si llevas 6 meses en el caso de mujeres mayores de 35 años”. En tales situaciones, la Clínica de la Mujer ofrece apoyo médico para determinar el tratamiento adecuado. El Dr. Lizardo concluye que “en general realizamos todas las pruebas necesarias para evaluar todos los factores involucrados, tanto en la mujer como en el hombre. Estas pruebas van desde examen físico, pruebas generales y específicas de laboratorio, estudios de imágenes y, de ser necesario, interconsultas con un equipo multidisciplinario, tales como endocrinólogos, inmunólogos, andrólogos, urólogos, genetistas y psicólogos”.