Una investigación reciente sugiere que una proteína producida por células cancerosas podría ofrecer protección al cerebro contra el mal de Alzheimer, según un estudio publicado en la revista científica Cell. Este hallazgo se suma a observaciones previas que indican que las personas diagnosticadas con cáncer tienen una menor incidencia de Alzheimer, aunque la razón detrás de esta relación no había sido completamente esclarecida hasta ahora.
El estudio, liderado por científicos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong en Wuhan, China, se desarrolló a lo largo de 15 años y se centra en la proteína cistatina C, que se produce en las células cancerosas. Los investigadores realizaron experimentos en ratones, trasplantando tumores humanos de pulmón, próstata y colon, y descubrieron que los ratones con cáncer no desarrollaron las placas cerebrales típicas asociadas con el Alzheimer. Esto llevó al equipo a investigar más a fondo el mecanismo detrás de esta observación.
Donald Weaver, neurólogo y químico del Instituto de Investigación Krembil de la Universidad de Toronto, quien no participó en el estudio, comentó que aunque los hallazgos son significativos, representan solo “una pieza del rompecabezas” en la comprensión de la relación entre el cáncer y el Alzheimer. Weaver ha notado durante su carrera que “si ves a alguien con Alzheimer, nunca ha tenido cáncer”, lo que ha alimentado su interés en esta paradoja.
Un metaanálisis de 2020, que abarcó datos de más de 9,6 millones de personas, reveló que el diagnóstico de cáncer se asociaba con una disminución del 11% en la incidencia de Alzheimer. Sin embargo, la relación no era clara, ya que factores como la mortalidad por cáncer antes de la aparición de síntomas de Alzheimer o el deterioro cognitivo inducido por tratamientos oncológicos complican el diagnóstico.
Youming Lu, neurólogo de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong, decidió investigar más a fondo esta tendencia. Su equipo se centró en las proteínas secretadas por las células cancerosas que podrían infiltrarse en el cerebro, identificando a la cistatina C como la responsable de la protección observada.
Aunque los resultados actuales se limitan a modelos animales y aún no se han traducido en tratamientos clínicos, los investigadores creen que entender cómo la cistatina C frena la formación de placas cerebrales podría abrir nuevas vías para el desarrollo de terapias contra el Alzheimer. Este enfoque innovador podría surgir de una de las enfermedades más temidas, ofreciendo claves inesperadas para combatir otra.

