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Ejercicio de resistencia podría ser clave en la prevención del Alzheimer, según expertos en salud cerebral

Entrenamiento que estimula el crecimiento neuronal y potencia la salud cerebral.
Entrenamiento que estimula el crecimiento neuronal y potencia la salud cerebral.

El ejercicio físico es fundamental para mantener un cerebro sano a lo largo de la vida, y una forma específica de actividad podría ser crucial en la prevención del Alzheimer. La conexión entre el ejercicio y la salud cerebral no es nueva; la investigación ha comenzado a centrarse en cómo diferentes tipos de ejercicio pueden impactar la función cognitiva. Robert Love, un reconocido neurocientífico especializado en la creación de contenido sobre suplementos cerebrales, explicó en un video publicado en sus redes sociales que el entrenamiento de resistencia es el mejor para generar nuevas células cerebrales. Su afirmación se basa en la liberación del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una proteína que facilita la formación de neuronas y las conexiones neuronales. Este video ya ha alcanzado más de 47,000 reproducciones y medio millón de “me gusta” en su cuenta, que cuenta con 2.5 millones de seguidores.

El mensaje de Love fue respaldado por otros especialistas, como Dayan Goodenowe, autor del libro Breaking Alzheimer’s, quien declaró a Newsweek: “La intervención está bien establecida y validada para reducir el riesgo de Alzheimer”. Goodenowe añadió que “niveles altos de BDNF reducen la enfermedad y promueven un envejecimiento saludable”. El papel del BDNF es fundamental para la neuroprotección y la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar. La presencia de niveles elevados de BDNF favorece la supervivencia de las neuronas y mejora la comunicación entre ellas.

El Dr. Kwadwo Kyeremanteng, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Ottawa en Canadá, también confirmó en un diálogo que el ejercicio es una herramienta eficaz para elevar los niveles de BDNF. Según Kyeremanteng, esto es esencial para la neurogénesis y la sinapsis neuronal, funciones vitales para la memoria y la protección contra enfermedades neurodegenerativas.

Un estudio publicado en el International Journal of Molecular Sciences en junio de 2024 analizó los efectos neuroprotectores del ejercicio, incluyendo un aumento en el volumen del hipocampo, una región clave para el aprendizaje. Otro estudio, publicado en Ageing Research Reviews en julio de 2024, encontró que este tipo de ejercicio induce cambios estructurales que ralentizan la progresión de las alteraciones vinculadas al Alzheimer.

Además, se destacó que los efectos positivos del ejercicio están relacionados con la reducción de la inflamación crónica y el cortisol, la hormona del estrés, lo que crea un entorno más saludable para el cerebro. El ejercicio también contribuye a la acumulación de proteínas beta-amiloide y tau, que están asociadas con el Alzheimer, al estimular el procesamiento amiloidogénico y reducir su presencia en el cerebro, uno de los principales marcadores de la enfermedad.

Otras ventajas del ejercicio van más allá de su impacto directo en el Alzheimer, incluyendo la regulación de la insulina, la mejora de la salud vascular y la preservación de la masa muscular, lo que contribuye a la independencia funcional. Se ha demostrado que el ejercicio es muy beneficioso, y se sugiere un enfoque basado en la evidencia que combine el ejercicio aeróbico con el entrenamiento de resistencia.

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