Casillero del Diablo, una de las marcas de vino más icónicas del mundo, nació de una combinación única de visión empresarial, innovación y una leyenda fascinante. Creada por Agustín Huneeus durante su liderazgo en Concha y Toro, esta marca no solo transformó la percepción del vino chileno, sino que también lo posicionó en el escenario global.
En los años 60, la industria vinícola chilena estaba dominada por el vino a granel y la venta local. Concha y Toro, aunque poseía extensas viñas, seguía un modelo de negocio tradicional que limitaba su crecimiento. Agustín Huneeus, entonces un joven empresario, reconoció que el futuro del vino chileno dependía de dos factores clave: la calidad y la exportación. Según él, “el 5% del vino se vendía embotellado; el resto era todo granel”.

Huneeus introdujo un enfoque innovador que incluía la industrialización del embotellado y la creación de marcas que destacaran tanto por su calidad como por su presentación.
El nacimiento de una leyenda
El origen de “Casillero del Diablo“ está envuelto en una historia tan intrigante como su nombre. En las bodegas de Concha y Toro, el vino más valioso se almacenaba en un casillero específico. Para protegerlo de posibles robos, Huneeus difundió el rumor de que en ese casillero habitaba el diablo. Este mito no solo disuadió a los ladrones, sino que también inspiró el nombre de la marca.
“Había un casillero donde teníamos los vinos más añejados. Para protegerlos, le dije a mis empleados: este es el casillero del diablo”, relató Huneeus.
Así, lo que comenzó como una simple estrategia se convirtió en el sello distintivo de un vino que capturó la curiosidad de los consumidores desde el inicio.

Innovaciones que marcaron la diferencia
Para que una marca como Casillero del Diablo triunfara, no bastaba con una buena historia. Agustín Huneeus introdujo varias innovaciones en Concha y Toro, incluyendo:
- La creación de una botella económica llamada “litreña”, que facilitó la transición del consumo de vino a granel al embotellado.
- El uso de máquinas lavadoras y embotelladoras, pioneras en la industria chilena.
- La mejora en la calidad del vino mediante la incorporación de expertos internacionales en viticultura y enología.
“Fuimos los primeros en industrializar el embotellado en Chile y eso marcó la diferencia”, destacó Huneeus.
De Chile al mundo: la expansión internacional
Uno de los mayores logros de Casillero del Diablo fue su entrada al mercado internacional. En una época en que exportar era visto como algo complicado y poco rentable, Huneeus apostó por la internacionalización. Sus esfuerzos comenzaron en América Latina y rápidamente llegaron a Estados Unidos, donde el vino chileno se posicionó como una opción de calidad y precio competitivo.
“El nombre enganchó rápidamente. Los camiones que distribuían el vino en Chile regresaban vacíos al final del día”, recordó el empresario.

El impacto cultural y el legado
Casillero del Diablo no solo es un éxito comercial, sino también un fenómeno cultural. La leyenda del diablo, el diablito metálico en la etiqueta y la calidad del vino han convertido a esta marca en un referente del vino chileno. Actualmente, es reconocida como una de las marcas más poderosas del mundo.
“Me siento un tanto orgulloso de haber creado la marca. Es una de las mejores que Chile ha dado al mundo”.

