Pato Salazar, reconocido baterista chileno, comparte su trayectoria musical y reflexiones sobre la evolución de la industria en una reciente entrevista.
Nacido en Quillota en 1978, Pato Salazar se ha consolidado como uno de los bateristas más destacados de Chile. Con una formación académica que incluye un Intérprete Superior con Mención en Percusión de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, Salazar ha dedicado su vida a la música, entendiendo el ritmo como una forma de expresión profunda. En una entrevista con La Hora, el músico rememoró sus inicios y la influencia de figuras como Arturo Giolito, quien lo motivó a confiar en su talento desde temprana edad.
“La música… Lo que me emociona es la música y mi familia”, expresó Salazar al ser preguntado sobre lo que aún le genera la misma emoción que al principio de su carrera. A lo largo de su trayectoria, ha vivido momentos significativos, como la apertura de la cátedra de percusión en su alma mater y su participación en el Festival de Viña del Mar, un evento que, según él, ha perdido parte de su esencia artística. “El festival es una decadencia absoluta con respecto a la parte artística”, afirmó, sugiriendo que la música ha sido desplazada por otros elementos en el espectáculo.
Salazar también está trabajando en un libro titulado “Pato Salazar: el groove chileno de la batería”, que se lanzará en julio en la sala SCD de Valentín Trujillo. En este libro, el músico reflexiona sobre su carrera y el impacto que ha tenido en la forma de tocar la batería en Chile. “El groove es el sabor, la energía, el ritmo… Yo le di un vuelco a la forma de tocar batería”, comentó, recordando su debut en el Conservatorio Nacional de Música a los nueve años, un hecho inédito en su época.
Uno de los hitos más memorables de su carrera fue compartir escenario con el legendario Chuck Berry en 1980. Salazar recuerda este momento como un punto culminante que validó su estilo musical. “Haber tocado rock & roll con mi hermano Juanito en el piano. No se olvida”, dijo, destacando la importancia de esa experiencia en su vida.
En cuanto a la industria musical chilena, Salazar reflexionó sobre los cambios que ha experimentado, señalando que la tecnología ha tenido un impacto tanto positivo como negativo. “Estamos en una transición”, afirmó, reconociendo que aunque la tecnología ha beneficiado a algunos, también ha dañado la esencia de la música.
Finalmente, Salazar expresó su deseo de ser recordado como un músico de sesión que ama la música y toca con el corazón. “Al talento, si no se le pone academia, se pone lento. Hay que estudiar un poquito”, aconsejó a las nuevas generaciones de músicos. Con una energía renovada, concluyó: “Estoy con la fuerza, con el ánimo, con la energía, la luz que me da la música, y con el groove, eso no se te va nunca, un don que viene de arriba”.
El legado de Pato Salazar no solo se encuentra en su música, sino también en su filosofía sobre el groove, un concepto que trasciende la música y se aplica a la vida misma.
