
Martha Stewart, una de las figuras más icónicas de la cultura estadounidense, ha revolucionado la forma en que el público percibe el estilo de vida. Desde su incursión como modelo en su adolescencia hasta consolidarse como autora, empresaria y rostro de la televisión, Stewart ha edificado un imperio que desafió las convenciones de su época. Fue la primera mujer en Estados Unidos en alcanzar el estatus de multimillonaria por sus propios méritos, en gran medida debido a su habilidad para convertir lo cotidiano en una expresión de buen gusto y sofisticación. En pantalla, enseñaba desde recetas de cocina hasta estrategias de organización, logrando que millones de espectadores vieran algo aspiracional y, en el proceso, redefinió la idea del trabajo doméstico. Este éxito monumental no estuvo exento de controversias. A principios de los años 2000, enfrentó una crisis mediática y legal que culminó con su condena a prisión por uso de información privilegiada. Sin embargo, lejos de desaparecer, supo reinventarse y regresar a la vida pública, fortaleciendo su marca y legado.
La historia completa de su carrera se explora en el documental “Soy Stewart”, disponible en Netflix, que ofrece un retrato íntimo y polémico sobre el ascenso, caída y renacimiento de esta gurú. El éxito e influencia personal que fundó Living Omnimedia mostró su visión adelantada en cuanto a la construcción de una identidad en torno a una época en la que las redes sociales aún no existían. Ella entendió el poder de la identidad y cómo conectarla mediante programas, revistas, libros y productos para el hogar. A través de su propio enfoque, transformó actividades cotidianas y la decoración en símbolos de sofisticación y belleza accesible. Su enfoque democratizó el gusto, convirtiendo su nombre en sinónimo de elegancia en los hogares estadounidenses.
No solo fue una figura influyente, sino también una innovadora en marketing. Antes de que otras figuras públicas entendieran el valor de una imagen coherente y consolidada, ella ya había creado una basada en su estilo de vida. Su influencia alcanzó todos los rincones del ámbito doméstico, transmitiendo un estilo que era a la vez sencillo y refinado, lo que hizo que muchas personas la consideraran una fuente de inspiración. Esto le generó una base de seguidores leales y sentó precedentes para lo que hoy se conoce como “influencers”.
La controversia sobre su uso de información privilegiada en 2004 la sumió en una tormenta mediática cuando fue acusada de haber vendido acciones de ImClone Systems basándose en información que violaba las leyes del mercado. Este acto llevó a un juicio que fue ampliamente cubierto por los medios, donde fue declarada culpable y sentenciada a cinco meses de prisión. El escándalo afectó su carrera profesional y tuvo un impacto significativo en la percepción pública de su imagen, poniendo a prueba su resiliencia y determinación. Durante su tiempo en prisión, mantuvo una postura desafiante y continuó trabajando en su reinvención. Tras su liberación, demostró que era capaz de superar la controversia y retomar el control de su marca, una hazaña que muchos no logran después de enfrentar una situación de tal magnitud. Esta etapa dejó claro que, a pesar de las adversidades, su mediática y su estrategia de negocios le permitirían mantenerse fuerte en el mercado.
La crítica ha sido un tema central del documental, y Stewart ha expresado públicamente su descontento con ciertos aspectos de la producción. En una entrevista reciente con The New York Times, comentó que el director RJ Cutler le proporcionó acceso completo a su archivo personal, esperando que se presentara una visión profunda y comprensiva de sus logros. Sin embargo, señaló que parte de este material fue omitido y, en su opinión, algunos momentos cruciales que reflejan su fuerza y tenacidad empresarial no fueron incluidos. En particular, fue crítica con las escenas finales que aparecen en su jardín, donde se la muestra visiblemente debilitada tras una cirugía de tendón de Aquiles. Aseguró que estas escenas transmiten una imagen que ella identifica como “chocante”, admitiendo que “odia” esa parte del documental. Además, criticó la decisión de usar una banda sonora clásica en lugar de rap, un género que sugirió podría reflejar mejor una conexión moderna.
En respuesta a las críticas, Cutler, conocido por sus documentales sobre figuras públicas, defendió sus decisiones creativas. Para él, el propósito de retratar a Stewart es mostrar a una persona que es “fascinante, compleja, visionaria y brillante”. Según el director, su exploración es inmaculada y refleja diversas veces y contradicciones, afirmando que “es una película, no una página de Wikipedia”, sugiriendo que buscaba capturar la esencia de Stewart más allá de lo que ella controla y proyecta.