
Las fobias son trastornos de ansiedad que se caracterizan por un miedo irracional y desproporcionado hacia objetos, situaciones o actividades específicas. Aunque muchas personas pueden identificar las fobias más comunes, como el miedo a las serpientes o a las alturas, existen otras fobias menos conocidas que afectan a una parte más reducida de la población. Según el psiquiatra Robert J. Campbell, autor de Campbell’s Psychiatric Dictionary, hay 230 fobias documentadas, algunas de las cuales son tan inusuales que su diagnóstico y tratamiento pueden resultar complicados. A continuación, se presentan algunas de estas fobias extrañas y sus implicaciones para quienes las padecen.
Crometofobia
La crometofobia es una fobia poco común que implica un pánico ante la presencia de dinero. Las causas de esta fobia pueden variar, pero a menudo están relacionadas con experiencias pasadas, dificultades financieras o una percepción distorsionada de los riesgos asociados con la riqueza. Quienes sufren de crometofobia pueden sentir una constante preocupación por perder o malgastar dinero, lo que genera un gran malestar emocional y psicológico.
Catisofobia
La catisofobia es una fobia altamente limitante que se caracteriza por el temor a sentarse. Este miedo se asocia con el juicio social, ya que quienes padecen esta fobia evitan sentarse en presencia de otros por temor a ser juzgados o a experimentar incomodidad. Además, el temor a estar acostados agrava aún más la situación, lo que puede interferir seriamente en actividades cotidianas, desde asistir a reuniones hasta participar en eventos sociales. Investigaciones de la American Association han demostrado que este tipo de fobias puede estar relacionado con experiencias traumáticas y la estigmatización social, contribuyendo al desarrollo de una ansiedad generalizada.
Nomofobia
La nomofobia, que proviene del término inglés “no-mobile-phone-phobia”, describe el miedo a quedarse sin teléfono móvil y, por ende, desconectado de las redes sociales. Esta fobia se considera una realidad moderna y está vinculada a la creciente dependencia de la tecnología en la vida cotidiana. La excesiva dependencia de los dispositivos móviles puede generar sensaciones de ansiedad, estrés y aislamiento cuando el dispositivo está fuera de alcance o se queda sin batería. Este fenómeno ha sido ampliamente estudiado en la última década, y un informe del National Cyber Security Centre (NCSC) indica que afecta principalmente a los jóvenes, quienes sienten una conexión a través de sus teléfonos y muchos consideran que son esenciales tanto en su vida social como profesional.
Macrofobia
La macrofobia se refiere al miedo a esperar, y se manifiesta en la impaciencia que experimentan las personas durante tiempos prolongados de espera. Este tipo de fobia no solo se presenta en situaciones cotidianas como hacer fila en el supermercado o en el banco, sino también en situaciones que requieren paciencia, como esperar el resultado de una cita importante. La impaciencia y el deseo de control son características de esta fobia, donde la persona teme sentirse atrapada en una situación de incertidumbre. Un estudio publicado por la University of California establece que la mayoría de las personas tienen dificultades para tolerar cualquier forma de espera.
Kompounofobia
La kompounofobia es una fobia extremadamente rara que se refiere al miedo a los botones, lo que lleva a las personas a evitar prendas de vestir que contengan botones, ya que les resulta profundamente incómodo ver o tocar estos objetos. La idea de “atrapar” un botón puede causarles algún daño. Aunque es poco común, esta fobia puede tener un impacto significativo en la forma en que una persona se viste e interactúa con su entorno. Un estudio publicado en el Journal of Anxiety Disorders analizó casos de personas que experimentan ansiedad relacionada con objetos cotidianos como los botones, encontrando que esta fobia puede ser desencadenada por experiencias en la infancia o por una predisposición genética a la ansiedad.
Turofobia
La turofobia es el miedo al queso, que va más allá de simplemente no disfrutar del sabor de este alimento. Las personas que sufren de turofobia pueden experimentar incomodidad al ver, oler e incluso pensar en el queso, lo que puede ser especialmente problemático en situaciones sociales donde el queso se sirve como parte de la comida. Las aversiones alimentarias han demostrado estar vinculadas a experiencias gastrointestinales negativas que se desarrollan en la infancia, y la turofobia es un ejemplo de ello.
Pogonofobia
La pogonofobia es el miedo a las barbas o al vello facial. Las personas que padecen esta fobia pueden sentir incomodidad al estar cerca de alguien que tiene barba. Este miedo puede estar relacionado con experiencias personales traumáticas que representan las barbas como una forma de “agresión” o “peligro”. La prevalencia de esta fobia puede variar entre diferentes culturas. De acuerdo con un artículo en Psychological, los miedos relacionados con características físicas de las personas pueden estar vinculados a estigmatizaciones y al rechazo social.
Genufobia
La genufobia es el miedo a las rodillas, ya sea de las propias personas o de los demás. Este miedo puede requerir que la persona se acuclille o doble las rodillas, lo que puede ser problemático. La genufobia está asociada con traumas físicos o psicológicos relacionados con las rodillas, como lesiones sufridas en la infancia. Según la Clinical Psychology, este tipo de fobias puede originarse en partes específicas del cuerpo que han sido asociadas con el dolor o la vulnerabilidad.