
La censura en Rusia se ha intensificado, afectando a artistas y figuras culturales que se oponen a la política militarista del Kremlin. Las autoridades han comenzado a eliminar cualquier rastro de disidencia cultural, similar a las prácticas de manipulación fotográfica de la era estalinista. En este contexto de un nuevo macartismo ruso, se ha creado el Grupo de Investigación de Actividades Antirrusas en la Esfera Cultural, conocido como GRAD, que se encarga de proteger las “buenas costumbres” y de retirar imágenes de aquellos que son considerados enemigos del pueblo y de la cultura nacional.
Acciones de censura y manipulación
Durante la guerra, este grupo ha implementado tácticas que van desde la eliminación de imágenes en películas hasta el uso de técnicas modernas de difuminado. De esta manera, los disidentes culturales son “matados dos veces”: primero al ser exiliados y luego al desaparecer de la memoria colectiva. Este fenómeno recuerda las purgas de Stalin, donde las fotografías de aquellos que eran considerados traidores eran eliminadas de los registros oficiales.
El caso de Alla Pugacheva
Una de las figuras más emblemáticas de la música rusa, Alla Pugacheva, ha sido objeto de una intensa campaña de desprestigio tras su exilio en Israel. A sus 75 años, Pugacheva ha visto cómo su imagen fue difuminada en la emisión de la película Ledokol (Rompehielos) en marzo, a pesar de que ella misma aparece en la cinta. En respuesta a esta situación, la cantante ha lanzado nuevas canciones, incluyendo “Maldigo lucha, mamá, nos separó”, que ha acumulado 319,000 visitas en menos de 24 horas en YouTube. La letra de esta canción aborda el diálogo entre una madre y su hijo que ha caído en la guerra.
Otros artistas afectados
El impacto de la censura no se limita a Pugacheva. Boris Grebenshchikov, un ícono de la música de la era soviética, ha visto su arte eliminado de la plataforma Piter FM. Asimismo, el grupo DDT, liderado por Yuri Shevchuk, ha sido objeto de censura, con su imagen desenfocada en medios, aunque aún es reconocible. Shevchuk, quien ha tenido enfrentamientos con el Kremlin, fue multado hace tres años por declarar que la patria “no es el trasero del presidente”.
Otros artistas, como los miembros de Mumi Troll, también han sido recortados de la programación de Día Radio Uno, y actrices que han sido declaradas agentes extranjeros han visto sus participaciones notablemente reducidas.
Consecuencias de la censura
La censura ha alcanzado a aquellos que son especialmente activos en la oposición al Kremlin y que apoyan a Ucrania, resultando en la eliminación de sus obras y la difuminación de sus nombres en los créditos. La veterana actriz Lía Ajedzhákova, quien emigró en 1986, ha quedado sin roles en el teatro Sovreménnik.
Este panorama refleja un esfuerzo sistemático por parte de las autoridades rusas para controlar la narrativa cultural y eliminar cualquier forma de disidencia en el ámbito artístico.